Pasar al contenido principal

16-may.-2026, sábado de la 6.ª semana de Pascua

Orar es ir con Jesús al Padre que te dará todo. Valentía en la oración, franqueza en la oración. La misma que se necesita para la predicación

Buenos y bendecidos días para dar gracias a Dios en este descanso del fin de semana. Te damos gracias por lo que hemos realizado en nuestras labores. Por nuestras alegrías y satisfacciones, por las personas con las que hemos podido compartir, pero ante todo por gozar de tu presencia y apoyo. 

Señor, a veces nos cansamos de orar, quizás porque la oración nos recuerda que no somos autosuficientes por nosotros mismos. Ayúdanos a pedirte no tanto que nos concedas las cosas que pensamos necesitar, sino que nos enseñes a darnos a nosotros mismos a ti y a nuestros hermanos como Tú lo hiciste y sigues haciéndolo con nosotros. 

Señor, hay momentos en que la oración se nos hace fácil y entonces podemos abrirte nuestros corazones y dejarnos guiar espiritualmente, pero ayúdanos también a reservar tiempo para ti cuando no nos sea fácil orar, para que te escuchemos cuando nos hablas en tu palabra, en la gente y en los acontecimientos de la vida, que nos ayudan a interpretar y detallar para nosotros tu amorosa voluntad. Permítenos entregarnos plenamente a ti, en la voluntad del Padre y ante todo aumenta nuestra fe, para que pidamos el don de la sabiduría y la Inteligencia, para saber discernir nuestro caminar y, ante todo, inspirados por el Espíritu y sepamos pedir lo que más conviene en tu nombre. PIDAN LO QUE QUIERAN PORQUE EL PADRE LOS AMA. A ti gloria y alabanza. Bendícenos, guárdanos y protégenos ahora y siempre. Amén.

Un bendecido fin de semana, compartido en familia.

PIDAN LO QUE QUIERAN PORQUE EL PADRE LOS AMA.
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO (compuesta por san Josemaría en abril de 1934)

¡Ven, oh, Santo Espíritu! ilumina mi entendimiento para conocer tus mandatos; fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo; inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte. Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz, quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras. Amén.

ORACIÓN

Señor, hoy vengo a la oración a pedirte una cosa sencilla: que debo pedir con fe, y que esta fe no la debo dar nunca por descontada. Porque puedo disminuirla, achicarla e incluso perderla. Y la mejor manera de aumentar esta fe es pedirla “en tu nombre”. Y esto significa identificar mis gustos, mis preocupaciones, mis deseos, mis inquietudes, y también mis sueños con los de Jesús. Así mi oración siempre será eficaz. Por eso, esta mañana te digo: Señor, aumenta mi fe. Amén.

PALABRA DEL PAPA

Podemos decir que este pasaje del Evangelio de Juan es la declaración de la subida al Padre. El Padre siempre ha estado presente en la vida de Jesús y Jesús hablaba de esto. Jesús rezaba al Padre. Y muchas veces, hablaba del Padre que cuida de nosotros, como cuida de los pájaros, de los lirios del campo... El Padre. Y cuando los discípulos le pidieron que les enseñara a orar, Jesús enseñó a orar al Padre: «Padre nuestro» (Mt 6,9). Siempre va [se dirige] al Padre. Pero en este pasaje es muy fuerte; y es también como si abriera las puertas de la omnipotencia de la oración.  (…) Esta confianza en el Padre, confianza en el Padre que es capaz de hacer todo. Este valor para rezar, porque rezar requiere valentía.  (…) Orar es ir con Jesús al Padre que te dará todo. Valentía en la oración, franqueza en la oración. La misma que se necesita para la predicación. (Francisco - Homilía Santa Marta, 10 de mayo de 2020

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-16-de-mayo-de-2026 

Jesús quiere que todo lo pidamos “en su nombre”. ¿Por qué? Porque quiere recordarnos que “sin Él no podemos hacer nada”. El mundo de la gracia no es otra cosa que el mundo del don, de la donación. Es Dios el que quiere que nos veamos como puro regalo suyo. Esto debe provocar en nosotros una incesante oración de “acción de gracias” a Dios y un constante deseo de ser “un don para los demás”. Y el mayor don que Dios me puede dar es el que nos anuncia Jesús en este evangelio: “El mismo Padre os quiere”. Todo puede cambiar en mi vida si me siento querido por Dios, mi Padre, desde que me levanto hasta que me acuesto.  Son los brazos de mi Padre los que me mecen y me acunan; son sus manos, las que me acarician; son sus ojos los que me miran con ternura; es su propio corazón de Padre el que está cerca del mío. Y esto no es un sueño, una ingenuidad, un vano deseo. Todo esto es verdad. Me lo acaba de decir Jesús: EL MISMO PADRE OS AMA.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.