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19-dic.-2023, martes de la 3.ª semana de Adviento

Danos la gracia de ser también precursores de tu presencia, siendo verdaderos testigos de tu amor y anunciando tu presencia en medio de nosotros con nuestras buenas obras

Damos infinitas gracias por tu amor y generosidad en este día que nace para nosotros y alegremente te pedimos que lo bendigas para que nuestras acciones sean según tu voluntad. Sabemos que para ti no hay imposibles y por eso hoy nos regalas en tu palabra dos mujeres que son bendecidas y premiadas con el don de la maternidad: la mujer de Manoj e Isabel.

Pero la grandeza de este regalo está en Sansón y en Juan porque ellos serán precursores de tu amor. Danos la gracia de ser también precursores de tu presencia, siendo verdaderos testigos de tu amor y anunciando tu presencia en medio de nosotros con nuestras buenas obras y acciones de este día. No permitas que vayamos a perder la alegría de este tiempo y al contrario llenemos nuestros corazones de felicidad porque ya estás más cerca y nos traerás tu gozo y tu esperanza. Hoy podamos pedirte, agradecerte e interceder por los que se encuentran en situaciones difíciles para que tú los llenes de consuelo y seas para ellos motivo de alegría porque «para ti nada hay imposible». Guíanos y condúcenos a fuentes tranquilas de bondad y esperanza para que en el silencio de nuestros corazones escuchemos las palabras del Ángel Gabriel a Zacarías: «No temas Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado». Bendícenos, guárdanos y protégenos en este día y danos la alegría de tu presencia. Amén.

Recordemos que los mensajes de Dios son motivo de serenidad y esperanza.

Feliz martes, llenos de optimismo y amor confiado.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

* «Si el hombre acoge sin vanidad ni jactancia la verdadera gloria procedente de quien lo creó, recibirá de Él aún más gloria, hasta hacerse semejante a Aquel que murió por él» (san Ireneo)

* «De la esterilidad el Señor es capaz de volver a comenzar una nueva descendencia, una nueva vida: este es el mensaje de hoy. Cuando la humanidad está extenuada, ya no puede seguir adelante, llega la gracia y llega el Hijo, y llega la salvación» (Francisco)

* «‘Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan’ (Jn 1,6). Juan fue ‘lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre’ (Lc 1,15.41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La “visitación” de María a Isabel se convirtió así en “visita de Dios a su pueblo”» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 717)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.