Los sentimientos que nacen alegremente en cada uno de nosotros en este amanecer llenan de felicidad nuestros corazones al poner en tus manos este día que iniciamos y que nos llena de fe y esperanza, para llevar adelante nuestros planes y proyectos según tu voluntad. Cuando sabemos que en el transcurrir de cada día podemos entregar nuestro servicio y entrega, en la disponibilidad y generosidad es cuando más sentimos que realizamos lo que deseamos.
Hoy qué celebramos a Nuestra Madre, qué mejor que sentir su presencia e intercesión y saber que cada día contamos con su protección y auxilio. Ahora, Señor, recibe nuestra oración y súplica confiada: Oh Dios, Padre de bondad, Ser fieles y leales a ti y honestos con nosotros mismos no siempre es cómodo. Tampoco lo fue para tu Hijo, Jesús. Danos la fortaleza para que hoy nuestros problemas y dificultades no nos llenen de amargura, sino que nos sirvan para llevar vida y esperanza a nuestros hermanos y a nosotros mismos, estando siempre unidos a ti. Gracias, Señor, por este fin de semana que nos regalas y que seguimos colocando en tus manos haz que podamos disfrutarlo en familia y con las personas que amamos. Amén.
Palabra del Papa
Esta clase dirigente eran pecadores, como todos, pero estos eran más que pecadores: el corazón de esta gente, de este grupo, con el tiempo se había endurecido tanto, tanto que era imposible escuchar la voz del Señor. Y de pecadores, han resbalado, se han convertido en corruptos. Es tan difícil que un corrupto consiga volver atrás. El pecador sí, porque el Señor es misericordioso y nos acepta a todos. Pero el corrupto está obsesionado con sus cosas, y estos eran corruptos. Y por esto se justificaban porque Jesús, con su sencillez, pero con la fuerza de Dios, les molestaba. Y paso a paso, terminan por convencerse que debían matar a Jesús, y uno de ellos dijo: ‘Es mejor que un hombre muera por su pueblo’. Éstos han hecho resistencia a la salvación de amor del Señor y así ha resbalado de la fe, de una teología de fe a una teología del deber: ‘tenéis que hacer esto, esto, esto…’ Y en la dialéctica de la libertad está el Señor bueno, que nos ama, ¡nos ama mucho! Sin embargo, en la lógica de la necesidad no hay sitio para Dios: se debe hacer, se debe hacer, se debe hacer… Se han convertido en comportamentales. Hombres de buenas maneras, pero de malas costumbres. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 27 de marzo de 2014, en Santa Marta).
ORACIÓN (cf. Lectio Divina: 21 de marzo de 2026)
Señor, Tú no pasas por la vida de una manera indiferente. Unos te aman y otros te odian. Unos desean matarte y otros dan la vida por Ti. Yo tampoco quiero que seas indiferente para mí. Déjame que te diga una vez más aquello que ya sabes y te lo he dicho mil veces: Sabes que te quiero, que sin ti mi vida no tiene sentido, que eres todo para mí. Pero no sólo lo quiero decir con mis palabras sino también con mi vida. Por eso vengo a pedirte que me ayudes a ser un buen cristiano. Amén.
Reflexión (cf. Lectio Divina: 21 de marzo de 2026)
Me impresiona la terquedad de los dirigentes religiosos en tiempos de Jesús: -escribas, saduceos, fariseos- hombres que se han pasado la vida con las Escrituras en las manos. Tienen una grave enfermedad. Podríamos llamar “cardio-esclerosis” (endurecimiento del corazón). Están viviendo a costa de la explicación de las Escrituras. Ellos se creen los maestros de Israel. Pero no aceptan a Jesús. Ni aceptaron las palabras de los mismos guardas enviados por ellos: “Jamás ha hablado un hombre como este hombre”. Les dicen que se han dejado “embaucar”. Me agrada este título que los mismos enemigos han dado de Jesús: “Embaucador”. Y es que Jesús cautiva, Jesús seduce, Jesús fascina, Jesús arrastra, Jesús embauca. Y nosotros los cristianos de todos los tiempos nos debemos dejar seducir y cautivar por Jesús. Los que ponen la mano en el arado y miran atrás, no sirven para el reino. Después de haber visto a Cristo delante de sus ojos, ¿qué pueden ya ver por detrás? Lo dijo muy bien Fray Luis de León: ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura, que no les sea enojos? quien oyó tu dulzura, ¿qué no tendrá por sordo y desventura?

