Llegan nuevos amaneceres y atardeceres; van pasando los días y vamos llegando al término de este mes que nos estás regalando. Todo lo sembrado ya no son simples semillas, sino hortalizas de Consuelo y Esperanza. Seguimos repartiendo frutos que nos permitan ser para nosotros en nuestros hermanos discípulos desde el corazón, vamos siendo generosos en humildad y sencillez para que tú veas en nosotros discípulos llamados a servir con un corazón puro y espíritu sincero y con acciones diáfanas.
No queremos de ninguna manera que nos compares como cuando dijiste «sepulcros blanqueados» a los fariseos. Recordamos hoy el ejemplo de Santa Teresa de Jesús Jornet, que ingresó en el monasterio de las clarisas en Burgos. Dedicada junto con algunos sacerdotes al cuidado de los ancianos abandonados, dio origen a la congregación de las hermanitas de los ancianos de desamparados. Vivió con espíritu de humildad, entrega y caridad. Murió en Liria el 26 de agosto de 1897, fue beatificada el 27 de abril de 1958 y canonizada el 27 de enero de 1974. Su ejemplo de generosidad en tiempo y en espíritu de verdadera vida cristiana nos enseña ese camino perfecto para llegar a tu lado.
Bendícenos, Señor, y danos este mismo espíritu de santa Teresa de Jesús Jornet.
Un muy feliz y testimonial miércoles.
PALABRA DEL PAPA
Los corazones de estas personas, de este pequeño grupo, se habían endurecido tanto con el tiempo que era imposible oír la voz del Señor. Y de pecadores, se desviaron, se corrompieron. Es muy difícil para una persona corrupta volver atrás. El pecador, sí, porque el Señor es misericordioso y nos espera a todos. Pero la persona corrupta está fijada en sus propias cosas, y estas eran corruptas. Y por esto se justifican, porque Jesús, con su sencillez, pero con su fuerza divina, los incomodaba. (…) Rechazaron el amor del Señor, y este rechazo significó que estaban en un camino que no era el de la dialéctica de la libertad que el Señor ofrecía, sino el de la lógica de la necesidad, donde no hay lugar para el Señor. En la dialéctica de la libertad está el buen Señor, que nos ama, ¡nos ama tanto! En cambio, en la lógica de la necesidad no hay lugar para Dios: hay que hacer, hay que hacer, hay que… Se han vuelto conductuales. Hombres de buenos modales, pero de malos hábitos. Jesús los llama «sepulcros blanqueados». (...) Quienes se justifican no comprenden la misericordia ni la compasión. En cambio, quienes tanto amaban a Jesús necesitaban misericordia y compasión, y acudieron a pedírselas al Señor. (Francisco, 27 de marzo de 2014)
