Pasar al contenido principal

8-ene.-2026, jueves después de la Epifanía del Señor

Ser cristianos no es ante todo una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con él, con el Señor Resucitado

Otro día lleno de fe y esperanza, de alegría y optimismo, porque lo colocamos en tus bondadosas manos, para que todo lo que realizaremos de palabra y de obra sea para glorificarte y cumplir la voluntad del Padre. 

Tú has querido proclamar hoy tu estimulante palabra de esperanza y alegría. Derrama sobre nosotros tu Espíritu para que Él nos abra a tu palabra y a su presencia viva, y así también nosotros vayamos a nuestros hermanos a proclamarles tu palabra liberadora; para que todos experimentemos tu presencia sanadora y la gracia de tu amor en todos los que encontremos en nuestro caminar. 

Gracias por abrir nuestros ojos y oídos para poder ver y escuchar a nuestros hermanos que viven en tristeza y soledad, en indiferencia y dolor. 

Danos la fortaleza para convertir tu mensaje en Buena Noticia de esperanza y alegría, iluminados por tu Espíritu de la verdad y del amor, y que este año bendecido abundantemente por tu bondad y misericordia sea el año de gracia y de esperanza. Amén.

Un muy esperanzador jueves en servicio y entrega. 

PALABRA DEL PAPA

Hermanos y hermanas, este pasaje del Evangelio nos dice que Jesús no es un “espíritu”, sino una Persona viva; que Jesús cuando se acerca a nosotros nos llena de alegría, hasta el punto de no creer, y nos deja asombrados, con ese asombro que solo da la presencia de Dios, porque Jesús es una persona viva. Ser cristianos no es ante todo una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con él, con el Señor Resucitado: lo miramos, lo tocamos, nos alimentamos de él y, transformados por su amor, miramos, tocamos y nutrimos a los demás como hermanos y hermanas. Que la Virgen María nos ayude a vivir esta experiencia de gracia.  (Regina caeli, 18 de abril de 2021)

ORACIÓN 

Señor, te pido que me enseñes a concretar ese amor en dos cosas específicas, la primera, en aprender a descubrirte en las personas: hazme verte en ellas y actuar en consecuencia; y la segunda es que me des una convicción absoluta de amar y cumplir tus mandamientos, pues sé que son vida y verdad, y, sobre todo, sé que son la única verdadera demostración de mi amor y confianza en ti. Amén. 

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.