Te damos gracias al terminar esta semana en la que hemos podido sembrar; y ahora te damos gracias por la abundante cosecha que recogimos: cosecha de satisfacciones, de buenos servicios, de entrega y disponibilidad; y los frutos, la alegría y esperanza que pudimos compartir con nuestros hermanos.
No todo es alegría, satisfacciones y comodidades, ya que tu mensaje no siempre es un mensaje cómodo cuando hablas de la cruz. Pero debemos proclamarlo, aun cuando tengamos que afrontar situaciones adversas. Tú mismo las tuviste, Pedro y Pablo también, pero las pudiste superar y ellos tuvieron paciencia para superarlas. Regálanos el don de la paciencia y de la esperanza para poder superar nuestras propias adversidades y comunicar la alegría de tu palabra, tus sentimientos y —ante todo— tu presencia.
Tú nos invitas a confiar en ti, en tus promesas de permanecer en el amor. Danos la ocasión de poder realizar las obras según la voluntad del Padre celestial y concédenos que tengamos un buen fin de semana, en el que recuperemos fuerzas junto a los que amamos. Amén.
Un muy feliz y santo fin de semana.
PALABRA DEL PAPA
Jesús muchas veces, y especialmente en su despedida con los apóstoles, habla del mundo (cf. Jn 15,18-21). Y aquí dice: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros» (v. 18). Claramente habla del odio que el mundo ha tenido contra Jesús y tendrá contra nosotros. Y en la oración que hace en la mesa con los discípulos durante la Cena, le pide al Padre que no los retire del mundo, sino que los defienda del espíritu del mundo (cf. Jn 17,15). Creo que podemos preguntarnos: ¿cuál es el espíritu del mundo? ¿Qué es esta mundanidad, capaz de odiar, de destruir a Jesús y sus discípulos, es más, de corromperlos y corromper a la Iglesia? (…) La mundanidad es una cultura; es una cultura de lo efímero, una cultura de la apariencia, del maquillaje, una cultura de “hoy sí, mañana no, mañana sí y hoy no”. Tiene valores superficiales. Una cultura que no conoce la fidelidad, porque cambia según las circunstancias, lo negocia todo. Esta es la cultura mundana, la cultura de la mundanidad. (Francisco, Homilía en Santa Marta, 16 de mayo de 2020)
