Un buen descanso y ahora un buen inicio de día colocados ─por supuesto─ en las manos del Señor. Después de contemplar la Cruz de Jesús, contemplemos a nuestra Madre que "está junto a la Cruz". Hoy hacemos memoria de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores, contemplemos su imagen serena. "María lleva en sus ojos todo el martirio de su corazón y al mismo tiempo en su mirada todo el sufrimiento de Jesús. Lo interior de María y lo exterior se han encontrado en el espejo de sus ojos, convertidos en un lago insondable de amor y de dolor". Madre del dolor y la soledad, Señora de la agonía y el sufrimiento, hoy nos colocamos en tu santo regazo para enjugar tus lágrimas y las nuestras a causa de nuestras culpas y queremos hacerlo pidiendo perdón por todos los momentos de sufrimiento. Sabemos que las penas y sufrimientos son inevitables para los que te seguimos. Danos suficiente confianza en ti para mantenernos fieles y para creer y esperar en tu amor incluso en el abismo del sufrimiento. Danos el valor de enfrentar y asumir las dificultades de la vida y de llevar las cruces los unos de los otros.
Unidos a María, nuestra Madre Dolorosa, en tu servicio, te damos gracias y pedimos tu bendición. Amén. Un muy feliz y consolador martes.
Envío tres oraciones de la Virgencita. Escojan la que más guste. Los abrazos y los bendigo.
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOS DOLORES
Señora y Madre nuestra: tú estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús. Ofrecías tu Hijo al Padre para la redención del mundo.
Lo perdías, en cierto sentido, porque Él tenía que estar en las cosas del Padre, pero lo ganabas porque se convertía en Redentor del mundo, en el Amigo que da la vida por sus amigos.
María, qué hermoso es escuchar desde la cruz las palabras de Jesús: "Ahí tienes a tu hijo", "ahí tienes a tu Madre".
¡Qué bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan! Queremos llevarte siempre a nuestra casa. Nuestra casa es el lugar donde vivimos. Pero nuestra casa es sobre todo el corazón, donde mora la Trinidad Santísima. Amén.
MADRE DE LOS DOLORES
Madre mía de los Dolores, te amo.
De la noche a la mañana habitas en mi corazón,
pues estás llena de dulzura, de ternura y amor,
y siempre me recibes cuando siento angustia y dolor;
madre Santa de Piedad, dulce Madre del Buen Señor,
en Ti confío, en Ti encuentro luz y consuelo, dicha y paz,
pues nunca me niegas tu ayuda, tu amorosa protección,
y no me dejas solo cuando me abruma la adversidad.
Te doy las gracias por ser ánimo y alivio mío, pues,
aunque soy consciente de que mis sufrimientos
no se acercan ni se pueden comparar con los que Tú pasaste,
tengo la seguridad que te apiadarás de ellos
y harás que sean escuchadas mis peticiones en las alturas. Amén.
Virgen María, Santa e Inmaculada
que acompañaste a tu Hijo en el camino del dolor,
quiero que me encamines por los mejores senderos
y aumentes mi fe en tu hijo nuestro Salvador;
Virgen Dolorosa, Virgen de toda piedad,
por lo mucho que sufriste a los pies del Sacrosanto Madero,
cuando viste a tu Divino Hijo inmolado en la Cruz,
quiero que me enseñes a ser fuerte y valiente como Tú
y obtén del Señor para mis faltas y culpas, perdón.
Virgen fuerte en el dolor,
hoy te necesito más que nunca,
soy tu hijo(a) y me pongo en tus manos,
en mi debilidad acudo a Ti,
en mi muy difícil situación acudo a Ti,
ampárame, dame tu apoyo piadosísima Señora,
para que se aleje de mi la angustia y la inquietud.
A Ti que eres mi esperanza mi amparo y mi auxilio
con toda mi fe te hago llegar mis problemas;
Tú que eres poderosa y mi buenísima madre Celestial,
te pido que tu plegaria intercesora
me asista ante tu Hijo Jesús, mi Divino Redentor,
alcánzame sus favores y bendiciones
y remedio para lo que es causa de mi desesperación,
con humildad te imploro, te suplico, me ayudes en: (pedir ahora el favor que se desea conseguir).
Virgen de los Dolores, misericordiosa y complaciente,
Tú que nos libras de todo mal
y pones en el Corazón Sagrado de tu Hijo Jesús nuestras plegarias, nuestras suplicas y ruegos,
trae alivio a mis penas, trae felicidad a mi vida,
devuelve a mi corazón la tranquilidad que tanto anhela.
Tengo la seguridad que escucharás y me conseguirás esta y cuantas gracias te implore,
pues las pido por el amor que tienes a tu Hijo, mi Señor. Amén.
