En tus manos hemos despertado y en tus manos queremos permanecer. Gracias Señor por este despertar que nos anuncia un nuevo día en el que te pedimos nos llenes de esperanza, pero ante todo nos regales los dones necesarios para compartirlos con las personas que nos encontraremos en este día y también las que llevamos en nuestro corazón.
Nos has invitado a estar contigo, a escuchar tu mensaje de paz y de amor. Que sepamos acogerte de corazón y que aprendamos de ti a acogerte también en los hermanos que nos suplican cuando nos piden perdón, y un poquito de calor humano, de paciencia, esperanza y alegría. Que ellos no pasen de largo ante nosotros.
Tú has venido para ser nuestro huésped. Que en nuestra vida de cada día estemos siempre abiertos a cualquier necesidad. Ayúdanos a reconocerte y a acogerte en todos los que se acercan a nosotros. En cada encuentro ofrécenos tu gracia y tu amor
Danos la fortaleza necesaria para afrontar este día sin las preocupaciones y carreras y, al contrario, confiando en ti como María, escojamos la parte mejor. Que tengamos en cuenta las palabras que dirigiste a Marta: "Marta, Marta andas inquieta y preocupada…" hoy es un buen momento para saber que la mejor parte que podemos escoger, es tu presencia, tu amor y nuestro compromiso de servicio a nuestros hermanos. Feliz martes lleno de servicio y escucha.
