Te damos gracias, Señor, por el camino que ya hemos recorrido en esta semana. Al mirar el horizonte vemos lo que falta por recorrer y lo miramos con mucha fe. No permitas que se acaben nuestras fuerzas y, si sentimos el cansancio o el agobio del camino, tu palabra sea nuestro aliento para continuar. En este día queremos que nuestro servicio y amor sean abiertos a nuestros hermanos y sobre todo llenos de buenas acciones para no ser inconformes, como nos dices hoy en tu palabra.
Que no nos quejemos ante las dificultades y obstáculos que se presenten y que tengamos en cuenta que ellos son mínimos en relación con otros. Tenemos lo que necesitamos: vida y salud, fe y esperanza, deseo de servicio y entrega. Pero, ante todo te tenemos a ti y contamos con tu infinito amor, bondad y misericordia. Como nos dice Pablo en este día, tenemos la plenitud del amor; un amor que no es envidioso, que no es egoísta, que no hace alardes de sí mismo, ni busca su propio interés y por el contrario: estamos llenos del amor que cree sin reservas, espera sin reservas y aguanta sin reservas, porque este es el amor que no pasará jamás. San Cipriano y san Cornelio, sean para nosotros signo incomparable de tu amor y misericordia; ejemplo de valentía ante las adversidades. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. A ti nuestras alegrías y nuestras y satisfacciones. Amén.
Un muy feliz y alegre miércoles.
