Al iniciar una nueva jornada en esta mañana, te damos gracias por un un día más que nos regalas y que nos invitas a levantarnos e iniciarlo en tu santo nombre. Gracias Señor porque nos estás indicando en este día que no es necesario llevar lo que nos impida la plena felicidad: ni vestido de repuesto que impida a los otros ver nuestra sinceridad en el vestido de nuestro corazón. Austeridad que nos ayuda a poner siempre nuestra confianza en ti. Sencillez para transparentar tu fortaleza y tu gracia. El bastón de tu presencia que nos sostiene. La alforja que son tus palabras de consuelo y esperanza. El alimento que tú mismo nos dices "mi alimento es hacer la voluntad del Padre". "No sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de Dios". Danos la alegría en este día de poder ir ligeros de todo lo que nos impida llevar tus palabras y sentimientos a nuestros hermanos. Nuestras manos sean tus manos, nuestros pies tus pies y nuestro corazón sea tu corazón. Guíanos en nuestros caminos. Bendícenos, guárdanos y protégenos. Y como San Pio de Pietrelcina, sirvamos a nuestros hermanos más necesitados sobre todo de tu presencia y consuelo. Amén.
Muy feliz y bendecido miércoles para todos bajo el amparo de nuestra Madre la Virgencita.
Nuestro propósito de este día: llevaré la presencia del Señor y mucho positivismo y optimismo.
