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miércoles de la 27.ª semana del TO (7-oct.-2020)

Día de alegría, de fe y de esperanza el que nos regalas en este fin de semana, porque podemos honrar a Nuestra Madre Santísima. Permítenos hoy, Señor, que nuestra oración vaya dirigida a ella y ante todo a seguir su ejemplo de obediencia, humildad y sencillez.

María, tú guardaste ese profundo silencio que permite escuchar la voz de Dios y por eso eres la “llena de gracia”, en tu silencio y en tu amor. Hoy también nosotros queremos tener tu silencio para escuchar las mismas palabras que el ángel te dirigió. Tú nos invitas a navegar en ese mar inmenso del silencio interior y dejarnos guiar por la vida del Señor. Él tranquiliza nuestros temores, nos comparte los proyectos de su corazón, acalla nuestras dudas y nos involucra en su misión de amor. 

Gracias, Madre, por enseñarnos a cumplir la voluntad del Padre Celestial porque allí encontramos confianza en él. Gracias por enseñarnos a esperar sin desesperar, a descubrir las huellas de su paso, a amar incondicionalmente y darnos sin reservas, así como tú lo hiciste. Escucharemos las palabras del ángel «el Señor está contigo» y nos sentiremos profundamente acompañados. Que en humildad y sencillez sigamos y continuemos el camino de la vida con renovadas esperanzas, permitiéndonos sentir la alegría de creer que “para Dios nada hay imposible”. Que con cada Avemaría que hagamos en este día, en ese silencio interior podamos decir: «hágase en mí, según tu palabra». Gracias, Madre, por tu amor y tu ternura, por tu auxilio y protección. Que tu intercesión sea para cumplir tus palabras: «HACED LO QUE ÉL OS DIGA».

Rosario de Aurora y Eucaristía ofrecida por todos y por sus necesidades. Feliz y bendecido miércoles de amor y misericordia.

 

ORACIÓN A LA VIRGENCITA DEL ROSARIO

Oh, Señora vestida de gracia y de gloria

que llenas de serenidad nuestra existencia,

dame siempre tu apoyo, resguardo y compasión,

no dejes que desfallezca ante las dificultades,

a tu lado, sé que mi vida siempre estará llena de alegría

y la esperanza nunca me faltará. 

Madre clementísima, Tú prometiste a santo Domingo

que el que deseara favores los obtendría con tu Rosario;

y yo con el Rosario en la mano y en el pensamiento,

te llamo, oh, Madre admirable,

al cumplimiento de tus maternales promesas. 

Como ves mi situación es penosa y triste

pues me siento aquejado y afligido

por graves problemas económicos,

desde los Cielos vuelve a mí, oh, María,

esos tus ojos benignos, y ten piedad de mí,

lléname con tu Luz, con tu amor maternal,

y toma en tus manos mis problemas financieros,

porque si Tú no me ayudas no sé qué será de mí. 

 

Oh, María Virgen Santísima, Madre Sagrada de Dios,

que por tu preciosa intervención pueda conseguir del Eterno,

que es todo Amor, Bondad y Misericordia, esto que pido: (aquí nuestra súplica).

 

Madre de eterna belleza,

mi amada Soberana y Reina del Santísimo Rosario,

dame la calma y tranquilidad que ansío,

y sabiendo que tu dulce y valiosa intercesión

es siempre bien recibida en lo alto de la Gloria,

haz que en breve vea concedido mi pedido. 

Señora de gloria refulgente

guárdanos en tu dulce y Sagrado Corazón

pide Madre para todos los que pasamos necesidades

salud, trabajo, prosperidad, paz y amor.

Por Jesucristo, nuestro hermano y Señor.