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Sábado de la 26.ª semana del TO (2-oct.-2020)

Agradable despertar al término de la semana e iniciando nuestro descanso de fin de semana, dándole gracias a Dios por todo lo que hemos recibido. Ahora, iniciando nuestra reflexión, nos ponemos en tus manos.

Como sabemos Job tuvo una vida algo traumática, pero fue bendecido por el Señor al final de su vida más aún que al principio. La confianza y la fe en él va creciendo poco a poco, a pesar de todas las desgracias que le vinieron encima. Es más importante vivir agarrado a aquello que no pasa, a Aquel que ─como el propio Job nos dice al comienzo del texto─ “todo lo puede”. Dios a todo le da una luz nueva, hace grandes bienes de grandes males y no se dedica a ponernos zancadillas para luego salvarnos, sino que, por el contrario, la gloria de Dios es que el hombre viva y viva en plenitud. Esa plenitud que recibimos de Dios en la medida de que él sea el motor, el centro de toda nuestra existencia. Hoy te podemos dar gracias, Señor, porque al igual que Job confiamos en Ti. No nos sucederán acontecimientos tan trágicos como los de Job, pero que por lo menos nos dejan un ejemplo y un testimonio de confianza en ti y sabemos que después de las dificultades vendrán grandes bendiciones, pero confiando únicamente en Ti y esta oración que haces hoy. Señor, para darle gracias al Padre Celestial, nos demuestra cuánto nos amas y cuánto esperas de nosotros. Queremos corresponderte, amando a nuestros hermanos y procurando hacer todo bien en humildad y en sencillez, pero ante todo abriendo nuestro corazón a tu querer. Que nuestras palabras y acciones en este día sea inspirada en las palabras de Job: “reconozco que lo puedes todo y que ninguna cosa es imposible para ti”.

Con mucho cariño, con mucha fe y esperanza ofreceré el rosario de aurora y la Eucaristía por todos nuestros hermanos enfermos, por nuestras familias y por la intención de cada uno de ustedes. Un muy feliz y santo fin de semana inspirados en el amor de María santísima, nuestra madre, contando con su protección y auxilio. Amén.