Amanece y comienzan nuestras carreras y lo primero que hacemos es mirar el reloj. Pero no tenemos tiempo de echarnos la bendición o rezar un padre Nuestro y sobre todo darte gracias por este nuevo día, encomendarte nuestras actividades, nuestras familias, nuestros compañeros de actividades. Quizá comenzaremos nuestro día pensando que no nos alcanzará el tiempo para todo lo que tendremos que realizar. Pero hoy Tú nos dices por medio de tu palabra: “todo tiene su tiempo y su lugar todas las cosas”. Ayúdanos para que primero pensemos en ti, le demos gracias al Padre Celestial por el don de la vida, y danos la capacidad para pensar que por más que aceleremos nuestras actividades, no podremos agregar ni un sólo segundo a nuestras vidas. Danos la fortaleza para realizar nuestras actividades con la paciencia del sembrador y hacer nuestras labores en tu santo nombre y con tu bendición. Hoy nos pides tiempo para pensar en la pregunta que nos diriges: ¿¿¿quién eres tú??? Tenemos tiempo para pensarlo y responderte como Pedro: El Mesías. Pero nuestra respuesta tiene que ir más allá: tú eres el humilde, que nos enseñas la humildad y la sencillez con la forma que viviste y predicaste. Tú eres el servidor que no ha venido a ser servido sino a servir. Tú eres el Pobre que nos has enriquecido con tu amor. Tú eres el obediente que nos enseñas a obedecer y cumplir la voluntad del Padre Celestial. Tú eres el que nos has enseñado el camino del amor. Tú eres el Reconciliador que nos enseñas misericordia y amor. Tú eres el Profeta que nos enseñas a vivir en esperanza. Tú eres el servidor que te gastaste por nosotros. Ayúdanos, Señor, a reconocer tu misterio de amor y a seguirte incondicionalmente. Amén.
Que sea un viernes vivido en paciencia y amor, en reconocimiento y fraternidad. Recodemos que nuestro tiempo es tiempo de Dios.
Viernes de la 25.ª semana del TO (25-sep.-2020)
