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1-may.-2026, viernes de la 4.ª semana de Pascua

exprimimos la vida en el presente [...] terminamos por vivir al día, sin un objetivo, sin una finalidad. Nuestra patria, en cambio, está en el cielo (cf. Fil 3,20)

Saludamos en este día primero de nuestro muy hermoso mes, lleno de ternura, en el que celebramos a nuestra madre del cielo y a nuestras madres en la tierra; un mes que colocamos en tus manos, Señor, para iniciarlo con esta fiesta del trabajo que tú nos regalas recordando a San José obrero, ejemplo de humildad, laboriosidad honestidad que, siendo un humilde carpintero, proveyó con su esfuerzo y trabajo a las necesidades tuyas y de María. Hoy sea un día para pedirte que no nos falte el trabajo, que lo concedas a los que no lo tienen. Que todo lo que realizaremos sea en el verdadero amor. 

Quien ama de verdad se alegra del bien de la persona amada y por eso tú nos dices: «si me amaran se alegrarían de que vaya al Padre». Tú te vas, pero nos dejas tu amor y nos dejas tu presencia y tu paz basada en el poder compartir con nuestros hermanos. ayúdanos, señor a que los frutos de la fe sean el verdadero amor que brota en la esperanza y el optimismo, aún en medio de las dificultades y obstáculos que encontramos en el camino. Tú nos anuncias que vuelves al Padre, pero nos aseguras tu presencia entre nosotros. Permítenos amar y servir ya que sólo el verdadero amor es capaz de hacernos vivir la verdadera fraternidad y nos ayuda a superar nuestras dificultades. Alienta y fortalece nuestros corazones para que cada día te agrademos más. Que nuestra Madre, la Virgencita, sea nuestra protección y auxilio y en su manto sagrado nos acoja. Te damos gracias por los que lo tenemos y te pedimos por los que lo están buscando. 

Feliz día del trabajo. Feliz y santo inicio de mes y buen viernes de descanso. 

PALABRA DEL PAPA

Jesús ve la tribulación de los discípulos, ve su miedo de ser abandonados, precisamente como nos sucede a nosotros cuando nos vemos obligados a separarnos de alguien a quien queremos. Y entonces dice: «Me voy a prepararos un lugar […] para que donde estoy yo estéis también vosotros» (vv. 2-3). Jesús usa la imagen familiar de la casa, un lugar de relaciones y de intimidad. En la casa del Padre —dice a sus amigos y a cada uno de nosotros— hay espacio para ti, (…)  serás acogido para siempre con el calor de un abrazo, y yo estoy en el Cielo preparándote un lugar. Nos prepara ese abrazo con el Padre, el lugar para toda la eternidad. Hermanos y hermanas, esta Palabra es fuente de consuelo, es fuente de esperanza para nosotros. Jesús no se ha separado de nosotros, sino que nos ha abierto el camino, anticipando nuestro destino final: el encuentro con Dios padre, en cuyo corazón hay un puesto para cada uno de nosotros. Entonces, cuando experimentemos cansancio, desconcierto e incluso fracaso, recordemos hacia dónde se dirige nuestra vida. No debemos perder de vista la meta, incluso si hoy corremos el riesgo de olvidarlo, de olvidar las preguntas finales, las importantes: ¿Adónde vamos? ¿Hacia dónde caminamos? ¿Por qué vale la pena vivir? Sin estas preguntas solo exprimimos la vida en el presente, pensamos que debemos disfrutarla lo máximo posible y al final terminamos por vivir al día, sin un objetivo, sin una finalidad. Nuestra patria, en cambio, está en el cielo (cf. Fil 3,20), ¡no olvidemos la grandeza y la belleza de la meta! (Francisco - Regina Caeli, 7 de mayo de 2023)

Oración de acción de gracias a san José Obrero.  

San José, padre adoptivo de Jesús y esposo fiel de María, patrón de todos los que trabajan con sus manos y con su corazón; hoy me postro ante ti con el alma llena de gratitud. Gracias porque el trabajo no me ha faltado. Gracias porque cada mañana tengo un lugar donde ir, una tarea que cumplir, un esfuerzo que ofrecer. Gracias porque en el trabajo encuentro dignidad, sustento para los míos, y un modo de servir a Dios.  Tú, que trabajaste en silencio y sin quejas, que consagraste el oficio humano con tus manos callosas, intercede por mí ante el Señor. Que nunca me olvide de que todo bien viene de Ti que haga mi trabajo con honestidad y entrega, y que sepa ver en él una forma de alabanza. San José Obrero, cuida mi labor, protege a quienes trabajan conmigo, y ayúdame a ser siempre agradecido por la gracia de poder ganarme el pan con dignidad. Amén.  

REFLEXIÓN https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-1-de-mayo-de-2026

Hoy, primero de mayo, la Iglesia celebra la fiesta de San José obrero. Aquel hombre bueno, servicial y justo, que Dios eligió para que hiciera de padre de su Hijo aquí en la tierra. No era un doctor en la Ley, ni un sabio, ni un rico, sino un “carpintero”, un humilde trabajador. Él enseñó a Jesús a trabajar en el taller, a ganar el pan con el sudor de su rostro. Jesús podía enseñar unas manos encallecidas con el trabajo. Oremos hoy por todos los trabajadores del mundo; para que su trabajo sea justo y les realice como personas. Y rezamos especialmente por tantos jóvenes que no tienen trabajo y se sienten frustrados.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.