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12-may.-2026, martes de la 6.ª semana de Pascua

La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía —Él mismo es armonía— y obrar la paz en situaciones diversas y entre individuos diferentes.

Iniciar un nuevo día es motivo de alegría porque contemplamos un nuevo amanecer y motivos para sonreír y servir a nuestros hermanos según tu voluntad. Queremos iniciar nuestras actividades cotidianas en tu presencia y con tu bendición. Danos tu gracia para ser generosos, fraternos y misericordiosos como tú lo eres con nosotros. 

El Espíritu nos ayudará en el camino, nos hará firmes en el amor. Nos guiará para buscar el camino y respuestas a nuestras inquietudes. El Espíritu nos ilumina, pero es responsabilidad nuestra responder desde el único mandato del amor. Así es como tú nos quieres: que seamos capaces de responsabilizarnos de nuestras propias decisiones para ser fieles al mandato del amor. Envíanos tu Espíritu con sus dones y frutos. Danos la vida nueva en el Espíritu, para que nos santifique y llene de fortaleza. 

ESPÍRITU SANTO, ILUMÍNANOS Y FORTALÉCENOS. CREEMOS EN TI, ESPERAMOS EN TI, CONFIAMOS EN TI. 

ORACIÓN 

Oh, Espíritu Santo, llena de nuevo mi alma con la abundancia de tus dones y frutos. Haz que, con el don de sabiduría, yo sepa tener este gusto por las cosas de Dios que me haga apartar de las terrenas... Ven, Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en él el fuego de tu amor.

Yo le pediré al Padre que les envíe otro Paráclito, que esté siempre con vosotros

Palabra del Papa

En el Evangelio hemos escuchado la promesa de Jesús a sus discípulos: «Yo le pediré al Padre que les envíe otro Paráclito, que esté siempre con vosotros». El primer Paráclito es el mismo Jesús; el “otro” es el Espíritu Santo… Las diversas intervenciones del Espíritu Santo forman parte de una acción armónica, de un único proyecto divino de amor. La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía —Él mismo es armonía— y obrar la paz en situaciones diversas y entre individuos diferentes. La diversidad de personas y de ideas no debe provocar rechazo o crear obstáculos, porque la variedad es siempre una riqueza. Por tanto, hoy invocamos con corazón ardiente al Espíritu Santo pidiéndole que prepare el camino de la paz y de la unidad. (Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2014).

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-12-de-mayo-de-2026

Terrible situación la de los apóstoles cuando Jesús les anuncia que se va a ir de este mundo. La emoción les embarga hasta el punto de cortarles la palabra. Y su corazón se les ha llenado de tristeza. Se va el que les llenaba por dentro, el que era el sentido de sus vidas, el que no les dejaba ni a sol ni a sombra. Y esta es también la situación que nos queda a nosotros después de perder a un ser querido. 

Pero ¿qué les dice el Señor? Conviene que yo me marche. Si no me voy no puedo daros el Espíritu. Para Jesús, la presencia del Espíritu Santo es mejor que su propia presencia física. Por eso salen ganando con su partida. Por medio del Espíritu Santo, nuestro corazón vacío se llena de Amor, no de un amor cualquiera, sino del mismo amor de Dios. «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado». (Ro 5,5). Este es el amor que llena de gozo nuestras vidas; este es el amor que llena de presencia nuestras ausencias sentidas; este es el amor con el cual construimos fraternidad y edificamos la Iglesia. 

¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor! 

“El Espíritu Santo es vida en nuestras vidas; respiración en la que respiramos; existencia en la que existimos” (Pikaza).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.