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13-may.-2026, miércoles de la 6.ª semana de Pascua

La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama (...)

Alegres y optimistas, con el corazón lleno de anhelos y esperanzas, nos levantamos en esta mañana para iniciar un nuevo día y vivir nuevas experiencias. 

Este es un día muy especial, porque saludamos a nuestra madre santísima en esta vocación tan hermosa de Nuestra Señora de Fátima. 

El 5 de mayo de 1917 el papa Benedicto XV invitó a todos los católicos a orar por el fin de la guerra suplicando la intercesión de la virgen María, lo cual fue un preludio a las apariciones en Fátima. 

Gracias, Señor, porque en ti ponemos todas nuestras acciones y esperamos que sean bendecidas en tu amor y bondad. Señor, Tú no estás lejos de ninguno de nosotros, porque en ti vivimos, nos movemos y existimos, y tú vives en nosotros por medio de tu Santo Espíritu. Quédate en nuestros corazones, envíanos tu Espíritu de la verdad y, por medio de él, haz que ahondemos en nuestro conocimiento de la vida y de tu mensaje de amor, para que aceptemos la verdad plena y vivamos firmemente en ella. Señor, que tu Espíritu Santo ponga las plegarias justas en nuestros corazones y en nuestros labios cuando nos falten palabras para hablar al Padre en oración, porque honrando al Padre, te glorificamos a ti. Permite que la inspiración llegue a nuestros labios y corazones, para que, ayudando a nuestros hermanos a encontrar tu mensaje de amor en lo íntimo, en la escucha personal, y  todos nos dejemos guiar por el Espíritu Santo. 

Feliz y bendecido miércoles. EL DON DEL ESPÍRITU SANTO ES EL AMOR. 

Palabra del Papa

La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos, planificamos nuestra vida, según nuestros esquemas, seguridades, gustos. Y esto nos sucede también con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos a Él con total confianza, dejando que el Espíritu Santo anime, guíe nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos. Pero, en toda la historia de la salvación, cuando Dios se revela, aparece su novedad —Dios ofrece siempre novedad—, trasforma y pide confianza total en Él: Noé, del que todos se ríen, construye un arca y se salva; Abrahán abandona su tierra, aferrado únicamente a una promesa; Moisés se enfrenta al poder del faraón y conduce al pueblo a la libertad; los Apóstoles, de temerosos y encerrados en el cenáculo, salen con valentía para anunciar el Evangelio. No es la novedad por la novedad, la búsqueda de lo nuevo para salir del aburrimiento, como sucede con frecuencia en nuestro tiempo. La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Preguntémonos hoy: ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta?  (Homilía de Pentecostés [19 de mayo de 2013], papa Francisco).

 
cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena
ORACIÓN 

Señor, te ruego que me concedas el don supremo del Espíritu que prometiste en el momento de tu muerte, cuando tenías el corazón roto. Sin ese Espíritu yo no puedo conocerte ni descubrir tus palabras en profundidad. Los discípulos vivían contigo, comían a tu lado, te escuchaban, pero vivían en una misteriosa lejanía; solo te conocieron verdaderamente en Pentecostés. Que hoy se dé un “pequeño pentecostés” para mí.

Reflexión Cf. Pbro. Miguel Ortiz, de la Arquidiócesis de Monterrey

La promesa que hizo Jesús es maravillosa: «cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena»

El verbo griego usado en esta frase del Evangelio es hodegesei, que significa: guiar por un camino, conducir paso a paso hacia una meta. Gracias a ello podemos comprender que el Espíritu Santo no nos va a enseñar una idea, sino que nos va a acompañar en un proceso en el que no solo aprenderemos una verdad, sino que se nos enseñará también cómo vivir esa verdad. 

[…] Pero será por el Espíritu Santo que podremos llegar a conocer, comprender y vivir sabiamente esas verdades infinitas y eternas. Necesitamos que Aquél que inspiró las Sagradas Escrituras nos acompañe en ese proceso de entender la verdad de la Palabra, ser iluminados para discernirla y ser fortalecidos para vivirla. 

San Juan Pablo II, en Dominum et vivificantem explica que ‘el Espíritu Santo guía a la Iglesia hacia la verdad completa’, haciendo que las Palabras de Cristo permanezcan siempre vivas y eficaces en la historia. El Espíritu Santo es el que nos ayuda a no ver el Evangelio como un mensaje del pasado, sino a verlo como una Palabra viva que transforma nuestro corazón. 

La pregunta de hoy es ¿Quién guía realmente mi vida? Porque todos seguimos alguna voz: la cultura, las emociones, las opiniones del mundo, sus ideologías, las sugestiones del mal o la voz del Espíritu de Dios. Pidámosle la gracia a Dios de poder discernir y seguir solo la voz de su Espíritu. 

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.