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19-jul.-domingo de la 16.ª semana del T. O.

A veces, con afán de arrancar el mal de las personas, los que corrigen, lo han hecho tan mal que se han llevado el trigo de la persona, la han anulado para siempre.

Alegre, bendecido y esperanzador amanecer en este día de fiesta y dedicado a ti. Gracias, señor por este despertar y que nos regalas, Para compartir en familia y al mismo tiempo como algo reparador de fuerzas. 

Al iniciar nuestra reflexión en tu palabra, nos muestras la lucha entre el bien y el mal. Esta es la situación el hombre bueno y el que busca hacer el mal. Ante esta situación, los criados del dueño del campo proponen algo práctico y de sentido común: arrancar de inmediato la cizaña. Pero la respuesta del dueño es sorprendente: «Dejadlos crecer juntos hasta la siega». ¿Acaso el dueño del campo está ignorando la presencia del mal en su viña? Desde luego que no. Él no minimiza la gravedad del mal ni su respuesta es una invitación a la indiferencia. Más bien, transmite la misma idea que ya encontramos en la primera lectura: Dios actúa con paciencia, conoce la profundidad de nuestro corazón y no deja de ofrecer oportunidades para que el bien crezca y dé fruto.

Con esta respuesta nos enseñas que la misión principal del discípulo no es dedicar sus energías a arrancar la cizaña ni obsesionarse por señalar el mal del mundo, sino cuidar el crecimiento del trigo y procurar que produzca frutos abundantes, incluso en medio de las dificultades.

Tu palabra nos invita a redescubrir el valor de la paciencia, la comprensión y la esperanza en un tiempo marcado por las tensiones, las divisiones, los enfrentamientos y la tendencia a expulsar lo diferente. Tú, Señor, sigues actuando en nuestro diario vivir, haciendo crecer el trigo en medio de las dificultades y obstáculos que se presentan. Hoy te pedimos, Señor, que nos ayudes con el don del discernimiento para encontrar respuestas a nuestros interrogantes:

¿De qué manera Tú paciencia me inspira una mirada más esperanzada hacia las personas y las situaciones de la vida cotidiana? ¿Qué actitudes ayudan a favorecer el crecimiento del buen trigo que Dios sigue sembrando en el mundo?

Gracias, Señor, por este prolongado puente festivo que nos da tiempo para seguir meditando tu palabra y el cumplimiento de tu voluntad. Amén. 

Un muy feliz y paciente domingo familiar.

ORACIÓN 

Señor, inicio mi oración pidiendo perdón por no corresponder a tu amor. Tú sabes que en mi vida hay mucha cizaña, pero, gracias a tu misericordia, también hay buen trigo. Concédeme en esta oración purificar mi corazón, mis hábitos, defectos y debilidades, para ser un cristiano más auténtico y un verdadero apóstol de tu Reino. Amén.

 

Es posible que el trigo se apodere de la cizaña y el bien pueda vencer el mal

REFLEXIÓN Y PALABRA DEL PAPA

Una preciosa parábola contra la intolerancia. Cuando el papa Francisco regresaba a Roma después del encuentro con los jóvenes en Río, un periodista le pregunta en el avión por los “gais”. Y el Papa responde: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo”? Una respuesta que dio la vuelta al mundo.

1.- UN SOLO CAMPO. Un error bastante frecuente es el creer que hay dos campos distintos: el del trigo y el de la cizaña. El del trigo es el de los buenos y el de la cizaña el de los malos. El trigo y la cizaña, el bien y el mal están en un mismo campo: el campo de nuestro propio corazón. ¿Quién puede decir que es trigo limpio? El mismo Pablo sentía esta lucha cuando decía: “No hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo” (Ro. 7,19). Y termina diciendo: ¡desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (v. 24). Lo importante es aceptarnos como somos: con nuestro trigo y nuestra cizaña; con nuestras bondades y nuestras miserias; con nuestros aciertos y nuestros fracasos. Por el hecho de ser “criaturas” todos somos limitados.

2.- DOS MIRADAS. Podemos fijarnos en el trigo, en lo bueno que hay en cada uno de nosotros, en las posibilidades y capacidades de cada persona, en lo que puede ser. El hombre, por definición, es lo que no es y está llamado a ser. Cuando ponemos la mirada positiva en la persona, le incentivamos, le damos seguridad, le ayudamos a crecer, a realizarse como persona, a creer en sí misma. Los lirios en primavera crecen con la caricia del sol, del aire y del agua. Y las personas crecemos con la caricia del amor.  Pero podemos fijarnos en lo negativo, en la cizaña, en lo mala que ha sido, en lo mala que es y en lo mala que puede ser esa persona.  Entonces anulamos a la persona. De hecho, matamos a una persona cuando decimos: yo de esta persona ya no espero nada.  Pensemos que Dios jamás nos mira con una mirada negativa.

3.- UNA PREGUNTA Y UNA RESPUESTA. La pregunta es de los hombres. La respuesta es de Dios. Pregunta de los criados: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Respuesta de Jesús: NO. Lo lógico sería que se ordenara arrancar la cizaña en cuanto se descubriera en el trigo, para que no disminuyera la cosecha. Pero resulta que, contra toda lógica, el amo ordena a los criados que no arranquen la cizaña, sino que la dejen crecer con el trigo. Este quiebro, es el que debe hacernos pensar. No es que el dueño del campo se haya vuelto loco, es que el que relata la parábola quiere hacernos ver que otra visión de la realidad es posible y plausible. La razón profunda es la siguiente: “Podéis llevaros también el trigo”. A veces, con afán de arrancar el mal de las personas, los que corrigen, lo han hecho tan mal que se han llevado el trigo de la persona, la han anulado para siempre. Es posible que el trigo se apodere de la cizaña y el bien pueda vencer el mal. Dice el Papa León XIV: Al contar cómo la semilla da fruto, Jesús también está hablando de su vida. Jesús es la Palabra, es la Semilla. Y la semilla, para dar fruto, debe morir. Entonces, esta parábola nos dice que Dios está dispuesto a «desperdiciarse» por nosotros y que Jesús está dispuesto a morir para transformar nuestra vida. (21 de mayo de 2025).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.