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22-feb.-2026, domingo de la 1.ª semana de Cuaresma

cenere2026(6)

estas tentaciones son también falsas imágenes del hombre, que en todo tiempo acechan la conciencia, disfrazándose de propuestas convenientes y eficaces, incluso buenas. 

Alegre y bendecida mañana la que comenzamos a vivir, gracias a tu bondad y misericordia. Hoy es un día para bendecirte, alabarte y darte gracias por todo lo recibido durante la semana y ponernos en tus manos. Hoy nos invitas a superar las tentaciones que en nuestro diario vivir nos “cercan” por todo lado. Sentimos la fuerte tentación de permitir que los bienes de consumo nos encarcelen y esclavicen. Pero te miramos a ti:  rechazaste dejarte fascinar por ellos, y quieres que nosotros tengamos hambre, no de cosas materiales y mundanas, sino más bien hambre de fraternidad y solidaridad con nuestros hermanos. 

Sentimos la fuerte tentación de impresionar y de controlar a los demás. Te miramos a Ti: viniste para instaurar el poder del amor y nos dices que sirvamos al Padre celestial en nuestros hermanos.

Sentimos la fuerte tentación de crear nuestros propios ídolos y hacernos el centro del universo. Te miramos a Ti, quieres que junto a ti rindamos culto y adoremos solamente a Dios; contigo, que resististe y venciste las tentaciones, vamos caminando en este tiempo de Cuaresma, con confianza y fortaleza, ya que contamos con tu presencia en nuestros corazones. Ayúdanos, Señor, a preguntarnos cuáles son nuestras tentaciones para luchar contra ellas y vencerlas: tentación al silencio, no ser capaces de responder a las necesidades de nuestros hermanos; tentación a la indiferencia, por no ponernos en los zapatos de mi hermano y no sentir sus necesidades; tentación al egoísmo, no ser capaces de reconocer los dones y virtudes de mis hermanos. 

Que tu Santo Espíritu nos lleve al desierto para recuperar nuestras mejores actitudes de oración y allí también redescubrir a nuestros hermanos. En el desierto de nuestros corazones, descubramos de nuevo lo que realmente importa en nuestras vidas. Amén. 

Un muy feliz y fortalecido domingo compartido con los que amamos. 

PALABRA DEL PAPA

Jesús, en efecto, después de haber recibido la «investidura» como Mesías —«Ungido» de Espíritu Santo— en el bautismo en el Jordán, fue conducido por el mismo Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. En el momento de iniciar su ministerio público, Jesús tuvo que desenmascarar y rechazar las falsas imágenes de Mesías que le proponía el tentador. Pero estas tentaciones son también falsas imágenes del hombre, que en todo tiempo acechan la conciencia, disfrazándose de propuestas convenientes y eficaces, incluso buenas. (…) El tentador es disimulado: no empuja directamente hacia el mal, sino hacia un falso bien, haciendo creer que las verdaderas realidades son el poder y aquello que satisface las necesidades primarias. De este modo, Dios pasa a ser secundario, se reduce a un medio; se convierte, en definitiva, en irreal, ya no cuenta, desaparece. En último análisis, en las tentaciones está en juego la fe, porque está en juego Dios. En los momentos decisivos de la vida, pero, viéndolo bien, en todo momento, nos encontramos ante una encrucijada: ¿queremos seguir al yo o a Dios? ¿El interés individual o bien el verdadero Bien, lo que realmente es un bien? (…) Como enseña san Agustín, Jesús tomó de nosotros las tentaciones, para donarnos su victoria (cf. Enarr. in Psalmos, 60, 3: pl 36, 724). No tengamos miedo, por lo tanto, de afrontar también nosotros el combate contra el espíritu del mal: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor. (Benedicto XVI - Angelus, 17 de febrero de 2013)

ORACIÓN 

Señor Jesús, modelo de nuestra fe, te damos gracias por tu ejemplo en el desierto. Reconocemos que también somos tentados a buscar soluciones rápidas, a dudar de tu provisión o a desviar nuestro camino por promesas vacías de poder terrenal.

Te pedimos que, al igual que Tú, seamos fortalecidos por tu Palabra para responder al mal. Que tu Espíritu Santo nos recuerde las Escrituras en los momentos de prueba.

Ayúdanos a priorizar nuestra relación contigo sobre cualquier deseo carnal, cualquier deseo de vanidad o cualquier tentación de poder. Que nuestro corazón te adore solo a Ti, y que nuestra vida sea un acto de servicio fiel.

Gracias porque, al vencer el mal abriste el camino para que nosotros también podamos vencer. Amén.

REFLEXIÓN (Secretariado de Catequesis de Cádiz y Ceuta)

El relato de las tentaciones nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida, si nos desviamos del camino que sigue Jesús. Identificar hoy las tentaciones de los cristianos y de sus comunidades; hacernos conscientes de ellas como Jesús; y afrontarlas como lo hizo él, es lo primero para seguirle con fidelidad. 

«No sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de Dios». No vivirá buscando su propio interés. No será un Mesías egoísta. Multiplicará panes cuando vea pasar hambre a los pobres. Él se alimentará de la Palabra viva de Dios. Siempre que los cristianos anteponemos nuestro bienestar a las necesidades de los últimos, nos alejamos de Jesús. 

«No tentarás al Señor tu Dios». No será un Mesías triunfador. No pondrá a Dios al servicio de su gloria. No hará «señales del cielo». Sólo signos para curar enfermos. Cuando los seguidores de Jesús buscamos «quedar bien» más que «hacer el bien», nos alejamos de él. «Vete, Satanás». «Sólo al Señor tu Dios adorarás». Dios no lo llama a dominar el mundo como el emperador de Roma, sino a servir a quienes viven oprimidos. No será un Mesías dominador sino servidor. El reino de Dios no se impone con poder, se ofrece con amor. El poder mundano es una oferta del diablo. Cuando los cristianos lo buscamos, nos alejamos de Jesús. La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no sólo de bienestar vive el hombre. El ser humano necesita también cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar su conciencia con responsabilidad, abrirse al Misterio último de la vida con esperanza.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.