Pasar al contenido principal

23-jul.-jueves de la 16.ª semana del T. O.

El “permanecer” con Cristo no significa aislarse, sino un permanecer para ir al encuentro de los otros.

Por un nuevo amanecer y deseando que nuestro día sea productivo y esperanzador, a Ti nos acogemos y a Ti confiamos nuestra jornada. Tú te das como luz para todos; pero sólo si creemos podremos ver la luz. Danos esos ojos de fe, y que tu luz brille en las obras que hacemos, para que, al verlas, nuestros hermanos te alaben. Señor, que sepamos pedirte a menudo, con sencillez, que nos muestres el camino. Que no nos cerremos en nuestras creencias y podamos seguir creciendo en el conocimiento de tu Verdad. En la sencillez de nuestras obras y acciones, queremos reflejar el cumplimiento de la voluntad del Padre para que, conociéndote a Ti, único Dios vivo y verdadero, reflejemos el amor del Padre celestial. Gracias, Señor, porque hoy solo queremos pedir en tu nombre que nos concedas salud y bienestar para compartirlos con nuestros hermanos. Hoy te pedimos que podamos ver con los ojos del corazón; oír tus palabras esperanzadoras; y ser humildes para poder comprender la voluntad del Padre celestial. 

Hoy recordamos a Santa Brígida, nacida en Suecia en 1303. Su bondad y devoción fueron precoces. Se casó a los 14 años con el noble Ulf y tuvo ocho hijos. A la muerte de su esposo se retiró a Albastra a vivir el ideal monástico. Fundó la orden del santísimo Salvador, que luego se extendió bajo la dirección de su hija, santa Catalina. Murió en Roma en 1373. Damos gracias por su vida y su testimonio, tanto de esposa como de madre. Concédenos la gracia del Espíritu Santo para que iluminados por sus dones te demos gracias por ver y oír. A Ti nos acogemos, en Ti confiamos y en Ti esperamos. A María Nuestra Madre nos acogemos. 

Un muy feliz y vocacional jueves. Hoy, miremos con los ojos del corazón. 

Palabra del Papa

«PERMANECED». “Y sabemos muy bien lo que eso significa: contemplarlo, adorarlo y abrazarlo en nuestro encuentro cotidiano con él en la Eucaristía, en nuestra vida de oración, en nuestros momentos de adoración, y también reconocerlo presente y abrazarlo en las personas más necesitadas. El “permanecer” con Cristo no significa aislarse, sino un permanecer para ir al encuentro de los otros. Quiero acá recordar algunas palabras de la beata Madre Teresa de Calcuta. Dice así: “Debemos estar muy orgullosos de nuestra vocación, que nos da la oportunidad de servir a Cristo en los pobres. Es en las ‘favelas’, en los ‘cantegriles’, en las ‘villas miseria’ donde hay que ir a buscar y servir a Cristo. Debemos ir a ellos como el sacerdote se acerca al altar: con alegría”. Hasta aquí la beata. Jesús es el Buen Pastor, es nuestro verdadero tesoro, por favor, no lo borremos de nuestra vida. Enraicemos cada vez más nuestro corazón en él”. (Homilía de S.S. Francisco, 27 de julio de 2013). 

Jesús es el Buen Pastor, es nuestro verdadero tesoro, por favor, no lo borremos de nuestra vida

ORACIÓN 

Señor, en este día de la festividad de Santa Brígida, copatrona de Europa, quiero rogarte encarecidamente por Europa. Lamentablemente, en el terrero de la fe, ha quedado como “una viña devastada” (papa Benedicto). Haz que vuelva a correr por ella la misma savia, la misma vida de fe de otros tiempos. Tú, Señor, eres la Vid. No toleres que esa viña fecunda en otros tiempos se convierta en un montón de sarmientos secos. No arranques la viña, Señor. Cuídala, riégala y hazla florecer de nuevo. Amén 

Reflexión  

«Sin mí no podéis hacer nada». La frase de Jesús es rotunda. No dice: “Sin mí podéis hacer poco”. Sin Jesús no podemos hacer nada. Cuando trabajamos y nos atribuimos algo a nosotros, eso se lo estamos robando a Cristo. Un sarmiento separado de la vid no puede dar ningún fruto. Esto nos hace ser humildes y sentir la necesidad que tenemos de Jesús. Es verdad que los sarmientos separados de la vid no pueden hacer nada. Pero me pregunto: ¿Y qué puede hacer una vid sin los sarmientos? Tampoco nada. Dios ha querido tener necesidad de nosotros. Para Él, y porque así lo ha querido, nosotros somos muy importantes. «¡Pedid lo que queráis!» Esta frase tan comprometedora por parte de Jesús sólo la dice con esta condición: «Si permanecéis en mí y yo en vosotros». Jesús quiere, a toda costa, que contemos con él, que le amemos como Él nos ama, que permanezcamos, es decir, que no nos cansemos, que no le olvidemos, que nos fiemos plenamente de Él. ¿Cuál es la gloria del Padre? La gloria, el orgullo, el gozo, la fiesta de un padre es ver a sus hijos unidos. Eso le pasa a nuestro Padre Dios.  Sólo si nos amamos podemos dar fruto y ser sus discípulos.

Toda la vida cristiana parte de dos verdades fundamentales: «Sin mí no podéis hacer nada»” (Jn 15, 5) y «Todo lo puedo en Aquel que me conforta» (Fil 4,13). Sin Cristo, nada. En Cristo, todo. Y no hay más. Y porque sin Cristo no podemos nada, cuando nos alejamos de Él y de su Palabra morimos irremediablemente. Y porque en Cristo lo podemos todo, no hay excusa para no dar frutos de santidad que den gloria a Dios.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.