Por un nuevo amanecer y deseando que nuestro día sea productivo y esperanzador, a Ti nos acogemos y a Ti confiamos nuestra jornada. Tú te das como luz para todos; pero sólo si creemos podremos ver la luz. Danos esos ojos de fe, y que tu luz brille en las obras que hacemos, para que, al verlas, nuestros hermanos te alaben. Señor, que sepamos pedirte a menudo, con sencillez, que nos muestres el camino. Que no nos cerremos en nuestras creencias y podamos seguir creciendo en el conocimiento de tu Verdad. En la sencillez de nuestras obras y acciones, queremos reflejar el cumplimiento de la voluntad del Padre para que, conociéndote a Ti, único Dios vivo y verdadero, reflejemos el amor del Padre celestial. Gracias, Señor, porque hoy solo queremos pedir en tu nombre que nos concedas salud y bienestar para compartirlos con nuestros hermanos. Hoy te pedimos que podamos ver con los ojos del corazón; oír tus palabras esperanzadoras; y ser humildes para poder comprender la voluntad del Padre celestial.
Hoy recordamos a Santa Brígida, nacida en Suecia en 1303. Su bondad y devoción fueron precoces. Se casó a los 14 años con el noble Ulf y tuvo ocho hijos. A la muerte de su esposo se retiró a Albastra a vivir el ideal monástico. Fundó la orden del santísimo Salvador, que luego se extendió bajo la dirección de su hija, santa Catalina. Murió en Roma en 1373. Damos gracias por su vida y su testimonio, tanto de esposa como de madre. Concédenos la gracia del Espíritu Santo para que iluminados por sus dones te demos gracias por ver y oír. A Ti nos acogemos, en Ti confiamos y en Ti esperamos. A María Nuestra Madre nos acogemos.
Un muy feliz y vocacional jueves. Hoy, miremos con los ojos del corazón.
Palabra del Papa
«PERMANECED». “Y sabemos muy bien lo que eso significa: contemplarlo, adorarlo y abrazarlo en nuestro encuentro cotidiano con él en la Eucaristía, en nuestra vida de oración, en nuestros momentos de adoración, y también reconocerlo presente y abrazarlo en las personas más necesitadas. El “permanecer” con Cristo no significa aislarse, sino un permanecer para ir al encuentro de los otros. Quiero acá recordar algunas palabras de la beata Madre Teresa de Calcuta. Dice así: “Debemos estar muy orgullosos de nuestra vocación, que nos da la oportunidad de servir a Cristo en los pobres. Es en las ‘favelas’, en los ‘cantegriles’, en las ‘villas miseria’ donde hay que ir a buscar y servir a Cristo. Debemos ir a ellos como el sacerdote se acerca al altar: con alegría”. Hasta aquí la beata. Jesús es el Buen Pastor, es nuestro verdadero tesoro, por favor, no lo borremos de nuestra vida. Enraicemos cada vez más nuestro corazón en él”. (Homilía de S.S. Francisco, 27 de julio de 2013).
