Alegre y feliz despertar en este último fin de semana del mes. Momento para dar gracias a Dios por todo lo vivido y recorrido. Por nuestras alegrías y tristezas. Por la felicidad y lo compartido. Gracias Te damos, Señor. Tú hablas en parábolas, para que todo el mundo entienda, utilizas símbolos sencillos para transmitir tu mensaje de reino y términos sencillos de la familia, del trabajo, del campo, de las cosechas, para hacer más asequible tu Palabra. Pues, aun así, muchas veces no comprendemos; nuestro corazón se paraliza, nuestros ojos no ven, nuestros oídos quedan sordos al ruido. Pero ahí estás como el Maestro, con palabras de aliento, con voz suave, que intentas de nuevo ponernos en marcha. Tú sabes de nuestra pequeñez y nuestra debilidad, y sales a nuestro encuentro, porque como buen pedagogo lo intentas de nuevo. Danos la gracia de abrir los ojos y oídos del corazón, para comprender y escuchar tu palabra y ante todo ponerla en práctica. Que nuestros corazones sean esa tierra buena y abonada de fe, esperanza y caridad, para que la semilla que tú quieres sembrar sea de fruto abundante en obras de caridad y misericordia. Danos la fuerza de tu amor y envíanos tu Espíritu para que todas nuestras obras y acciones de este día sean bendecidas en tu presencia. Amén.
Bendecido y fructífero viernes. Con alegría y optimismo.
Palabra del Papa
“Un sembrador, bastante original, sale a sembrar, pero no se preocupa de dónde cae la semilla. La arroja incluso donde es improbable que dé fruto: en el camino, entre las piedras, entre los espinos”.
Para el Papa, esta forma en que este sembrador «derrochador» arroja la semilla es una imagen de la forma en que Dios nos ama. Además, subrayó que “estamos acostumbrados a calcular las cosas —y a veces es necesario—, ¡pero esto no vale en el amor!”
El Pontífice explicó que “Dios arroja la semilla de su Palabra sobre todo tipo de terreno, en cualquier situación en la que nos encontremos: a veces somos más superficiales, otras veces nos dejamos llevar por el entusiasmo, o estamos agobiados por las preocupaciones. Pero Dios confía y espera que tarde o temprano la semilla florezca”. Con estas palabras, el Papa recordó que “esta es la esperanza, fundada sobre la roca de la generosidad y la misericordia de Dios”. (León XIV, Roma 21-mayo-2025).
