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4-ene.-2026, domingo de la Epifanía del Señor

Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas

Amanece y la luz del día nos anuncia una nueva jornada para emprenderla y vivirla de acuerdo con tu voluntad. Miramos al cielo y no vemos la estrella que iluminó a los reyes magos. Miramos en nuestro corazón y allí la vemos radiante. Es la estrella de tu amor y tu verdadera luz. Hoy nos preguntamos: 

¿Qué te podemos ofrendar? Los cofres de los magos nos revelan quién eres Tú, Señor. El incienso que se ofrece nos habla de tu divinidad. El oro Te reconoce como rey, aunque en tu reinado lo reemplazaste por la toalla y la jofaina con la que se lavan los pies de los hermanos y la mirra, nos revela que Tú has elegido el camino del amor y del servicio para llevar a cabo la obra de la redención. Permítenos ofrendarte nuestro humilde corazón no con oro, incienso y mirra, sino con la humildad, la sencillez y el amor, que son nuestra mayor riqueza. 

Al igual que a los magos, ayúdanos a ser buscadores de tu amor y misericordia que se manifiestan cuando nos ponemos en camino y te buscamos como la fuente del sentido profundo de nuestras vidas, que nos permite soñar un nuevo amanecer. Tú no te haces el encontradizo, has tomado la iniciativa de manifestarte, de abrir de par en par tu corazón para que todos podamos disfrutar del don de tu vida, de tu palabra y de tu salvación. Ayúdanos a ser luz para nuestros hermanos y seguir la huella de la Estrella de esperanza, para cumplir la Voluntad del Padre celestial. Gracias, Señor. Te alabamos, te glorificamos y te damos gracias por todo lo que nos concedes y nos concederás. 

Hoy, Señor, no tenemos oro para ofrecerte, sino la mirra pobre de nuestros corazones y el incienso de nuestra acción de gracias y alabanza. Llénanos con tu presencia, y que seas la luz que guíe nuestros pasos vacilantes. Que nosotros, seamos humildes luces que muestran a todos los que las vean el camino para llegar a Ti. 

Hoy te nos revelas como la luz que ilumina y da sentido a nuestras vidas, y como la estrella de salvación para todos. Amén.

Un muy feliz y testimonial domingo lleno de bendiciones. 

Palabra del Papa

Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el Mesías. Así escaparon al letargo de la noche del mundo, reemprendieron su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, y el Evangelio dice que se llenaron de “inmensa alegría”. Esa estrella que no se veía en la oscuridad de la mundanidad de aquel palacio. Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”. Es también una virtud, la santa “astucia”. Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino.  (S.S. Francisco, 6 de enero de 2014).

ORACIÓN 

Dios Padre, que manifestaste u Hijo al mundo a través de la estrella que guio a los sabios, te pedimos que ilumines nuestros caminos.

Señor, ayúdanos a ser como los Reyes Magos: personas que buscan la verdad con sinceridad y que, al encontrar a Cristo, no regresan por el mismo camino, sino que cambian su vida.

Te pedimos que la luz de la Epifanía disipe toda oscuridad de duda o error en nuestras mentes. Que reconozcamos a Jesús como el Rey de nuestras vidas, el Dios que merece nuestra adoración y la ofrenda de lo mejor de nosotros mismos.

Que tu manifestación nos impulse a ser también luz para nuestros hermanos, anunciando que Cristo ha venido para todos. Amén.

Reflexión del Evangelio por pbro. Ernesto María Caro

El texto que escuchamos hoy tiene una gran profundidad, pues no solo nos presenta la búsqueda de los ‘paganos’ por la verdad de Dios, sino que nos ayuda, con su luz, a revelar los deseos del corazón. 

En este episodio vemos que, mientras que los sabios de Oriente, que no son judíos y que no conocen la Ley del Sinaí, ni la historia de Israel, vienen en busca de un personaje que está representado por una estrella muy grande, lo cual les indica que el que ha nacido es un gran Rey al que vienen a buscar.

Por otro lado, está el rey Herodes que, al conocer que ha nacido el futuro Rey de Israel, el profetizado, el Esperado, lejos de buscarlo para protegerlo y ayudarlo a llegar al trono que le corresponde, lo busca para matarlo porque en ese Rey ve amenazado su poder. 

Esto nos hace ver que la Palabra de Dios es como dice la carta a los Hebreos: ‘Es como una espada de doble filo que atraviesa el corazón del hombre y deja al descubierto lo que hay en él.’

En esta fiesta y después de escuchar este relato, nos preguntaríamos: ¿Por qué razón buscamos a Jesús? ¿Es que reconocemos en Él al Rey, al que tiene uno que servir y adorar? ¿Realmente nuestros actos ante Él demuestran que estamos dispuestos, no solo a servirlo, sino a amarlo? ¿o nos sentimos amenazados porque encontrarle nos empuja a cambiar nuestra vida, a dejar los espectáculos a los que asistimos, a ayudar a quien nos pide ayuda a costa de nuestro tiempo o de nuestra economía? Es pues importante definir por qué razón buscamos a Jesús. 

Recuerda, la Epifanía, la manifestación de Jesús, no siempre es agradable, sobre todo cuando ésta pone en riesgo tu vida en el mundo y la cuestiona.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.