Hoy, Señor, te damos gracias por la grandeza de tu amor, por este maravilloso día y porque llenas nuestros corazones de fe, esperanza y caridad. Gracias, Señor, por tenernos dentro de los humildes y sencillos que entendemos y comprendemos tus palabras gracias por la invitación que nos haces como sufridos y oprimidos por el peso de nuestras vidas y más aún en este tiempo por esta pandemia tú vuelve y si no repites esas palabras tan hermosas vengan a mi los cansados y agobiados; vengan a mí los que se encuentran en tristeza y soledad; vengan a mí los que han perdido un familiar, o tienen un familiar enfermo; vengan a mí los que se sientan en desánimo que yo los aliviaré. Muchas veces Señor, presentamos un rostro que no es verdaderamente el nuestro. Podemos sonreír pero el verdadero rostro que es el del corazón tiene el sufrimiento.Presentamos una hermosa fachada, cubrimos las apariencias, pero detrás y debajo se esconde la verdad de nuestra vida, que a veces es muy diferente, vacía, oscura y llena de desesperanzas. Hoy te pedimos nos ayudes a abrir los ojos a nuestra realidad, a no negar lo que no nos gusta de ella, a asumir que hay partes de nuestra vida que no son brillantes, ni están llenas de luz ni nos hacen sentir felices. Danos la oportunidad de acogernos a tu compasión y tu misericordia. Los que nos sentimos cansados, los que no terminamos de encontrar sentido a tantas situaciones negativas de injusticia, falta de amor, de individualismo y de violencia. Pero hoy queremos mostrar a nuestros hermanos nuestro verdadero rostro: el de la misericordia, el del amor y la esperanza, de la fe y la caridad, de la felicidad. Qué hermoso poder comprender tus palabras y hacerlo desde la sencillez de nuestros corazones.
No importan nuestras cargas pesadas, porque tu "yugo es llevadero” y tu "carga, ligera”. Abre nuestros corazones para que podamos reconocer que, al final, dependemos de Tu amor porque sólo de ti nos puede llegar la verdadera paz, el auténtico consuelo, el seguro descanso. Hoy sea un día para llenarnos de fe y alegría no importa que el mundo nos quiera derrotar. No importan los obstáculos que se presenten. No importa nuestro agobio y dificultades ya que lo primero que tenemos que escuchar son tus palabras:"venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré". Tus palabras nos llenen de ánimo para que verdaderamente caminemos en tu presencia y recordemos que únicamente en ti encontraremos nuestro verdadero descanso. Te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te damos gracias en este día y siempre Señor. Un muy feliz esperanzador y optimista domingo para todos.
