Qué hermosa es la vida que nos regalas señor y que bello saber que tú actúas con paciencia y misericordia en cada uno de nosotros. Hoy es el momento en que te damos gracias por esa paciencia que has tenido con nosotros, porque a veces no aprovechamos las oportunidades que nos das para ser mejores cada día. Danos el valor suficiente para cambiar lo que podemos cambiar, para tener paciencia y aceptar lo que todavía no se puede cambiar, pero ante todo danos tu sabiduría y la paciencia de tu amor, de tu benevolencia para que nosotros podamos comprender lo grande de tu amor. Ayúdanos a cambiar nuestros corazones y sobre todo que tengamos el tiempo para crecer y madurar como verdaderos discípulos tuyos. Dispón nuestro espíritu para aceptar a todos nuestros hermanos con tu mismo amor y con tu confianza incansable y haz que esto nos ayude para que cada día hagamos crecer tu amor en los corazones de aquellos que son la cizaña y que no permiten ni dejan crecer la semilla de bondad y misericordia que tu siembras en cada uno de nosotros. Tú nos invitas a la mesa de tu amor, del eterno banquete de la misericordia y allí juntas a los débiles con los fuertes. Ojalá que los débiles nos volvamos cada vez más fuertes y los buenos seamos mejores para que todos lleguemos a ser dadores de perdón y tolerantes ante todo unos con otros como tú has sido bueno y paciente con nosotros mismos. En este domingo que bondadosamente nos has regalado te pedimos que nos ayudes a iniciar nuestra semana con sentimientos de verdad y de paciencia y como dice San Francisco "donde haya odio siembre perdón". Aleja de nuestro lado la mala hierba del egoísmo, la mentira y la falsedad y permítenos como el grano de mostaza, crecer abundantemente en sabiduría, solidaridad y tolerancia y llegar a ser levadura que fermente en nuestras actividades y las personas con las que compartimos todos los sentimientos y dones que llevamos en el corazón. A ti nos encomendamos y pedimos la gracia de tu bendición. Amén.
Feliz descanso de domingo.
Domingo 16.° del TO 2020
