Qué bueno es iniciar un nuevo mes, un nuevo día y un deseo de hacer las cosas de la mejor manera posible. Queremos colocarnos en tus manos y pedirte, Señor, que nos bendigas y nos guíes en cada uno de los días de este mes para que podamos sentir que lo que sembramos irá creciendo, como en la multiplicación de los panes y los peces, ya que tu bendecirás y multiplicarás las obras de nuestras manos.
Que sea tu mano sanadora la que se pose en nuestros hermanos enfermos. Ilumina a los que buscan trabajo. Tú, que sentiste lástima de aquellos que andaban como ovejas sin pastor, no permitas que desfallezcamos en nuestras dificultades y al contrario nos sintamos fortalecidos en tu amor. Guía e ilumina nuestro camino y ayúdanos a cumplir la voluntad del Padre Celestial, amando con cariño y sirviendo con generosidad. Gracias, Señor, porque podemos confiar en tu bondad y misericordia, como nos dice san Pablo: “¿quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿acaso las tribulaciones, las angustias, las persecuciones, el hambre? ¿los peligros? Pero en todo esto tenemos una victoria amplia gracias a Aquel que nos ha amado”. “Vengan a mí; escuchen para que tengan vida”. Bendícenos, guárdanos y protégenos.
Un muy feliz y descansado domingo.
