Alegre despertar lleno de bendiciones y esperanzas.
Hoy te damos gracias por el ejemplo y el testimonio de santa Mónica, que te suplicó incesantemente por su hijo Agustín para que pudiera encontrarte en su vida. Sus lágrimas nos ayudan a comprender que no sólo entregándonos en servicio si no en disposición de corazón podemos lograr tu infinita bondad y misericordia. Ella fue constante en su oración y llena de fe. Por los méritos de su amor le concediste que su hijo Agustín llegara a ser un hombre también de fe, de esperanza y de caridad.
Nuestra motivación está dada por tu palabra que nos invita a estar en vela y preparados; gracias, Señor, por considerarnos tus verdaderos siervos que estamos preparados para cumplir tu voluntad y la del Padre Celestial. A Ti te alabamos te bendecimos y te glorificamos. Amén .
Un muy feliz y vocacional jueves.
