Abrir los ojos ya es signo de vida, de amor y de tu presencia. Gracias te damos por esta nueva semana que iniciamos y que lo hacemos en descanso. Gracias porque a la luz de tu palabra podemos meditar lo que quieres que llevemos adelante en servicio y amor. Que la generosidad de nuestro corazón se manifieste en dejarlo todo y seguirte, renunciar a ciertas comodidades y negativismos que no nos dejan ser felices. Permítenos ser lo contrario de aquel joven del evangelio y llegar a ti, sin nada más que la riqueza de nuestro corazón, enriquecido de buenas obras, de amor, servicio y bondad.
Que ojalá obtengamos tu fortaleza y tu amor para servirnos unos a otros, servirte a ti y convertirnos cada día más en tu presencia. Bendícenos y danos tu gracia. Que Nuestra Madre, la Virgencita, sea nuestra compañía y ─al igual que ella─ seamos generosos de corazón. Amén.
