Bendito sea Dios que nos bendice al inicio de esta semana, con toda clase de bienes espirituales y materiales: espirituales porque nos das los dones del amor, la alegría, la fe, la esperanza y la caridad.
Y materiales porque nos regalas la vida, las manos, y los sentidos para poder servir a nuestros hermanos. Jesús tu eres el pobre de espíritu que madruga cada día para poner la vida, y los acontecimientos de cada uno de nosotros ante el Padre. Eres el que se esfuerza y sufre, sabiendo que ya llegará el tiempo del fruto y del consuelo. Eres el humilde, el sediento de justicia, que espera que esa sed sea saciada, haciendo lo que está en tus manos, el compasivo con todos los que te encuentras a lo largo de tu vida. El que tiene el corazón limpio, y ve al Padre y su Reino creciendo a partir de las semillas. El que trabaja por la paz, para que todos podamos vivir como hijos del mismo Padre. El que eres camino, verdad y vida. Que gracia tan hermosa la que nos regalas en tus palabras al llamarnos Bienaventurados porque sabemos y confiamos plenamente que para ser felices hay que pasar momentos difíciles pero que siempre contamos contigo. Y como dice San Pablo el Dios de Consuelo y de esperanza, nos alienta en nuestras luchas y dificultades. Sabemos que nos guias y ayudas y haces que superemos todo obstáculo.
En el inicio de esta semana, ojalá nos ayudes a tener sentimientos de alegría y felicidad para que nuestras actividades las realizamos con generosidad y dispuestos a hacerlo todo en tu santo nombre. Danos el que cada día lo iniciemos con entusiasmo.
Una muy feliz, prospera y generosa semana.
