Despertamos, Señor, de un reparador sueño y te damos gracias por la noche que nos has regalado; por este día que comenzamos y con el que terminamos un mes. Gracias por todo lo que durante este mes hemos recibido: alegrías y también tristezas, pero han sido más los momentos de felicidad compartidos, que los momentos de dificultad. Ahora Señor , queremos al iniciar esta nueva jornada, pedirte que nos ayudes, que nos ilumines y nos fortalezcas para que podamos encontrar el verdadero sentido del camino que tú nos estás señalando; que tú seas la luz que nos muestras el nuevo horizonte que tendremos que recorrer. Tenemos que reconocer tu presencia y seguir confiando en Ti cuando las tormentas rugen dentro de nosotros y a nuestro alrededor, y nos amenazan con tragarnos hasta hacernos gritar: “Señor, ¿dónde estás?” Pueden ser las tormentas de la tentación, las dudas, los miedos y temores en nuestra fe. Los vientos de cambio también pueden ser como ruidosos huracanes que sacuden la barca de nuestros corazones antes de que podamos alcanzar las aguas tranquilas de la esperanza y el consuelo. Sabemos que Tú estás ahí y no deberíamos tener miedo. Tú calmas nuestras vacilaciones con palabras de reprensión: “¿Por qué tienen ustedes miedo, hombres de poca fe?” Haz que esa débil fe crezca robusta en nosotros. Concédenos Señor, tener la confianza de que tú estás con nosotros, en la oscuridad de la desesperanza y en la noche del desconsuelo , en el viento huracanado y en la tormenta; porque tú eres el Dios del Consuelo que nos dices: “ no tengáis miedo”.
Amén. Yn muy feliz y esperanzador inicio de semana y un muy feliz fin de mes.
Martes XIII del TO 2020
