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Miércoles 15.° del TO 2020

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla». Hoy nosotros te damos gracias, porque sigues acompañándonos en zarzas ardientes que nos descalzan de nuestros propios temores, ideas, prejuicios y planes. Porque siempre que nos llamas, nos envías y sabemos que no hay envío que no conlleve un poquito de sufrimiento, y algunas veces hasta temor, pero tú, Señor, no nos abandonas. Tú das sentido a nuestras vidas en todo momento y lo único que nos pides es saber escuchar y responder. Es descalzarse, desprotegerse y desde ahí, en humildad, comprender tus designios de amor, porque ¡no estamos solos! Y tú escuchas nuestros clamores y angustias. "Yo estoy contigo" nos dices a nosotros.

Que siempre en humildad y sencillez abramos nuestros corazones, porque es allí donde nos hablas y allí mismo te encontramos. Permítenos con los ojos del corazón encontrar tu corazón, para que su calor quite el frío de nuestra indiferencia y su luz nos permita ver con claridad el horizonte de amor y fidelidad.

Recordemos hoy a San Buenaventura con este fragmento de una de sus oraciones, que nos recuerda dónde está lo importante de la vida…  "Que no ambicione otra cosa sino poseerte, que te busque y te encuentre, que a Ti me dirija y a Ti llegue, en Ti piense, de Ti hable y todo lo haga en loor y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin; y que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mis riquezas, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi olor, mi dulcedumbre, mi alimento, mi comida, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi heredad, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija, firme y hondamente arraigada mi alma y mi corazón”. Amén

Esperanzador miércoles para todos, lleno de bendiciones. Amén.