Bendecirte y alabarte es nuestra mayor motivación al clarear de este día con el que terminamos este mes y que sólo podemos decirte: gracias por la vida, por la cosecha que hemos recogido, por las alegrías y las tristezas; unas nos han hecho seguir adelante y las otras han servido para confiar muchísimo más en Ti, porque sabemos que nos has concedido la gracia de poder manifestar nuestro amor y servicio en todo lo que nos ayudas a realizar y lo que hemos de cosechar. Ahora permítenos reflexionar en tu palabra y decirte que Hemos aceptado gozosamente tu invitación a seguirte como discípulos tuyos. Que el Espíritu nos dé sabiduría y fortaleza para tomar en serio nuestra fe y para aceptar nuestra misión en la vida con todas sus consecuencias.
Que el Espíritu Santo nos ayude a seguir tus caminos sin temores ni desalientos, ya que estamos seguros que vamos contigo. Que aprendamos de Ti a sentirnos disponibles para darnos generosamente a nuestros hermanos y para buscar tu voluntad en todo lo que hacemos. Tenemos que aprender a amar sin fin, a perdonar sin demora, a darnos generosamente. Que si miramos para atrás sea solamente para ver que no hemos dejado sin ayuda a nadie y así nuestro seguimiento sea incondicional. Como San Jerónimo que amo tu Palabra y se esforzó por darla a conocer, nos ayude a llevarla en el corazón y darla a nuestros hermanos. Gracias, Señor, por darnos ocasión de poder ser fieles a tu llamado, ya que en ti confiamos, a ti nos acogemos y en ti esperamos. Bendice y protege nuestras familias, nuestros amigos y todas las personas con las que compartiremos este día. Amén .
Vayamos alegres y optimistas a iniciar nuestras labores cotidianas.
