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Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Al abrir los ojos y comenzar una nueva jornada en esta hermosa mañana que nos regalas, comprendemos la grandeza de tu amor. Nos has amado desde siempre, para que amemos de igual manera como   Tú nos has amado. Qué alegría saber que en este día podemos dar en nuestro servicio a los hermanos, la generosidad de nuestro amor. Concédenos que hoy al celebrarte en tu Sagrado Corazón, nos acojamos a tu misericordia para saber que nunca nos debemos sentir acongojados y mucho menos cansados o agobiados ante situaciones adversas o negativas. Sabemos que nuestro yugo son nuestras preocupaciones y nuestras ansiedades, pero  tu nos dices que nada debe preocuparnos si contamos contigo, nuestras cargas serán más ligeras y nuestro yugo llevadero. Gracias Señor por revelarnos tu Amor y permitir que lo compartamos con nuestros hermanos. Ahora tomamos tu palabra y sabemos que tu hermoso Yugo es cumplir tu voluntad y la del Padre Celestial. Que al estar para culminar esta semana, seamos colmados de tu bendición y misericordia y tengamos la alegría de haber realizado las obras y acciones que tú esperaste de cada uno de nosotros. A tu Sagrado Corazón bondadoso y misericordioso nos acogemos y a él nos consagramos. 

Acto de Consagración
al Sagrado Corazón de Jesús
Rendido a estos tus pies, buen Jesús mío, considerando las incontables muestras de amor que me has dado, y las sublimes lecciones que me enseña como amigo, tu queridísimo Corazón, te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo que contigo es puesto, y quiere hacerse digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de verdad te conocen, aman y sirven.
Recuerda que soy muy pobre, buen Jesús mío, y necesito de Ti, como el mendigo de la limosna que el rico le vaya a dar. Recuerda que Tú eres mi Maestro y necesito de tus sencillas enseñanzas para darme luz y guía en mi ignorancia. Recuerda que soy muy débil y Tú 
eres poderoso refugio de los débiles, y como caigo a cada paso,
necesito apoyarme en Ti para no recaer. Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, soporte de pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad.
De ti lo espera todo mi corazón. Tú lo alentaste e invitaste,
cuando en diversos momentos dijiste repetidas veces en tu Evangelio: “Vengan a Mí”, “aprendan de Mí”, “pidan”, “llamen”.
A las puertas de tu Corazón, vengo pues, y llamo, y pido, y espero.
Del mío te hago, mi Señor,
firme, formal y decidida entrega.
Tómalo tú, y dame en cambio,
lo que sabes que me ha de hacer
bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.