En este alegre y esperanzador día, finalizando nuestra semana laboral, te damos gracias, Señor, porque nos has hecho partícipes de tu gracia. Nos has dado la vida y por eso somos hijos tuyos. Somos esa semilla que tú has sembrado donde has querido: en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras comunidades, con todo lo negativo y positivo, porque tú conoces nuestros corazones. Tú sabes de qué estamos hechos y de las dificultades que tenemos de adentro y de afuera: nuestra falta de fe y nuestras inconstancias, nuestra desesperanza y nuestra falta de ilusiones. Son terrenos pedregosos, llenos de sombras que no permiten que la luz nos ilumine y de afuera, las preocupaciones, los comentarios inadecuados y los sentimientos de egoísmo y de pereza. Pero tú sabes, Señor, que queremos ser más que tierra buena donde puedas depositar la semilla del amor, la bondad, la misericordia y la solidaridad. Ayúdanos a ser tierra buena, abonada donde se pueda esparcir confiadamente las semillas que tú desees sembrar en el jardín de nuestros corazones. Que en este viernes que bondadosamente nos concedes, experimentemos tu presencia en medio de nosotros. Un muy feliz y productivo fin de semana. María Santísima nos cubra con su manto sagrado.
Viernes 16.° del TO 2020
