Pasar al contenido principal

Viernes de la 26.ª semana del TO (2-oct.-2020)

FIESTA DE LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS

"A SUS ÁNGELES TE ENCOMENDARA, Y EN SUS MANOS TE LLEVARÁN, PARA QUE NO TROPIECE TU PIE EN PIEDRA ALGUNA"

Buen y bendecido término de semana e inicio de mes. Como los que nos esforzamos constantemente para crecer hasta alcanzar la madurez de fe, estamos ante ti como niños, confiando más en tu ayuda que en nuestro esfuerzo; porque hemos experimentado que nuestras fuerzas no siempre son dignas de confianza. Sabemos que tú nos proteges y nos envías ángeles para guiarnos, cuidarnos y protegernos, pero especialmente para que estemos más cerca de ti. Tú nos guías con tu Espíritu para elaborar y desarrollar nuestro proyecto de vida y queremos hacerlo en este inicio de mes contando contigo y la voluntad del Padre Celestial. Por nuestra parte, nos llamas a ser “ángeles”, guías para nuestros hermanos en el camino hacia a ti. Ojalá lo podamos hacer en actitudes de humildad, sencillez y servicio. Que nuestros Ángeles custodios sean en nosotros la voz que nos prevenga contra el mal que podamos hacer y nos impulsen a ser las buenas personas que cada uno de nosotros espera ser, y así permanecer. Que ellos nos recuerden que Tú nos conoces y nos amas a cada uno de nosotros y sólo deseas lo mejor para nuestras vidas. Gracias por nuestros ángeles custodios aquí en la tierra y por los que tú nos envías desde el cielo.  Muy feliz inicio de mes colocando en tus manos nuestras obras y acciones y pidamos con fe, optimismo y esperanza que Tú bendigas las obras de nuestras manos. Bendice Señor nuestras labores de este mes. Da pan al hambriento, trabajo al que lo busca, danos salud y bienestar y ante todo fuerzas y confianza en ti para que todo lo que realizaremos sea en tu santo nombre. Amén.

Un muy feliz y bendecido viernes de término de labores.

ORACIÓN AL SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA (San Juan Berchmans)

Ángel Santo, amado de Dios, que después de haberme tomado, por disposición divina, bajo tu bienaventurada guarda, jamás cesas de defenderme, de iluminarme y de dirigirme: yo te venero como a protector, te amo como a custodio; me someto a tu dirección y me entrego todo a ti, para ser gobernado por ti. Te ruego, por lo tanto, y por amor a Jesucristo te suplico, que cuando sea ingrato para ti y obstinadamente sordo a tus inspiraciones, no quieras, a pesar de esto, abandonarme; antes, al contrario, ponme pronto en el recto camino, si me he desviado de él; enséñame, si soy ignorante; levántame, si he caído; sostenme, si estoy en peligro y condúceme al cielo para poseer en él una felicidad eterna. Amén.