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10-dic.-2024, martes de la 2.ª semana de Adviento

Alegre y bendecido despertar que nos regalas en este día, Señor, para alabar, bendecir y proclamar las grandezas de tu amor.

Alegre y bendecido despertar que nos regalas en este día, Señor, para alabar, bendecir y proclamar las grandezas de tu amor. Gracias por todo lo que recibiremos de tus Santas Manos, porque es fruto de tu bondad y misericordia. 

Señor, Tú te haces cercano a nosotros cuando nos extraviamos, tú nos buscas hasta encontrarnos. Atráenos de nuevo a ti, enséñanos el camino hacia ti y hacia los hermanos, porque Tú eres nuestro camino. 

Tu palabra nos dice que hay que preparar el camino, allanar los montes y elevar los valles, ya que tu Alianza sigue vigente y no ha perdido validez. Tú sigues siendo nuestro Dios y nosotros tu pueblo y ovejas de tu rebaño. Abre nuestros oídos a tu Palabra, que destila alegría, júbilo y gozo por la liberación y el nuevo comienzo que nos propones.  Tras el pecado aparece la misericordia; tras el destierro, un regreso hacia la tierra que mana leche y miel. Nos recuerdas que también nosotros podemos estar en un destierro, en un "castigo" por el pecado, que no es tal, sino la consecuencia de habernos alejado de lo que Tú quieres de nosotros. Hoy nos propones el regreso, y nos facilitas el retorno. Todo lo que tenemos que hacer es ponernos en marcha y Tú mismo saldrás a nuestro encuentro, porque en muchas ocasiones nos hemos visto en la situación de "oveja perdida" a la que el pastor ama tanto que no descansa hasta encontrarla y devolverla al redil, pero en otras ocasiones nos hemos visto entre las noventa y nueve, esperando que el pastor vuelva con la que se perdió. ¿Qué hacemos mientras Tú la buscas? Esperar… esperar que tu amor y tu desvelo den fruto. Esperar con la confianza que, si un día nosotros necesitamos ese desvelo y ese amor lo vamos a tener, desinteresadamente y también con la alegría del encuentro. Gracias por preocuparte por estas ovejitas que a veces nos separamos del redil pero que tú siempre en tu misericordia y tu amor vas en nuestra búsqueda y cuando nos encuentras nos cargas sobre tu hombro. Danos la fuerza de tu amor, para tener la felicidad de sentirnos en tus brazos y protegidos por tu misericordia. Amén. 

Feliz, bendecido y misericordioso martes.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

En la visión de Jesús no hay ovejas definitivamente perdidas, sino sólo ovejas que hay que volver a encontrar. Esto debemos entenderlo bien: para Dios nadie está definitivamente perdido. ¡Nunca! Hasta el último momento, Dios nos busca. Pensad en el buen ladrón; pero sólo en la visión de Jesús nadie está definitivamente perdido. La perspectiva, por lo tanto, es totalmente dinámica, abierta, estimulante y creativa. Nos impulsa a salir en búsqueda para emprender un camino de fraternidad. Ninguna distancia puede mantener alejado al pastor; y ningún rebaño puede renunciar a un hermano. Encontrar a quien se ha perdido es la alegría del pastor y de Dios, pero es también la alegría de todo el rebaño. Todos nosotros somos ovejas encontradas y convocadas por la misericordia del Señor, llamados a recoger junto a Él a todo el rebaño. (Audiencia general, 4 de mayo de 2016)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.