En este día y semana que estamos iniciando, nuestro corazón agradecido se eleva a ti, para darte gracias porque nos darás tu Santo Espíritu, para que sepamos dar testimonio de ti sin miedo y para que nuestras obras y palabras, muestren que creemos en Ti y que te amamos, porque eres nuestro Señor y Salvador, eres el testigo fiel del Padre celestial que nos muestras de forma amorosa cómo es Él, Por medio de tu Espíritu. Conviértenos en testigos de lo que hemos visto, para que hablemos y creamos para poder actuar. Gracias a la fuerza del Espíritu, no tendremos miedo ni temor para ser tus verdaderos testigos. Al inicio de esta semana, inspíranos e ilumínanos para que nuestras acciones y palabras sean inspiradas e iluminadas por tu Santo Espíritu. Que confiemos en que eres el que nos envías y por eso vamos confiados en el que habla por nosotros; por eso en ti esperamos. Iniciemos nuestro camino con mucha fe y alegría, con esperanza y caridad y con generosidad de corazón.
Feliz y santificado inicio de semana y feliz lunes para todos.
Las palabras de los Papas
«Cuando venga el Paráclito, a quien yo les enviaré desde mi Padre» (Jn 15,26). Con estas palabras Jesús promete a los discípulos el Espíritu Santo, el don definitivo, el don de los dones. (…) Miremos a los Apóstoles: estaban solos esa mañana, estaban solos y perdidos, tenían las puertas cerradas por el miedo, vivían en el temor y ante sus ojos estaban todas sus debilidades y sus fracasos, sus pecados; habían renegado a Jesucristo. Los años pasados con Jesús no los habían cambiado, seguían siendo los mismos. Después recibieron el Espíritu y todo cambió, los problemas y los defectos siguieron siendo los mismos, pero, sin embargo, ya no los temían porque tampoco temían a quienes les querían hacer daño. Se sentían consolados interiormente y querían difundir la consolación de Dios. Los que antes estaban atemorizados, ahora sólo temen no dar testimonio del amor recibido. Jesús les había profetizado: «el Espíritu […] dará testimonio de mí. Y también ustedes darán testimonio» (Jn 15,26-27). (…) También nosotros estamos llamados a dar testimonio en el Espíritu Santo, a ser paráclitos, es decir consoladores. Sí, el Espíritu nos pide que demos forma a su consolación. ¿Cómo podemos hacerlo? No con grandes discursos, sino haciéndonos próximos; no con palabras de circunstancia, sino con la oración y la cercanía. (Francisco, Homilia en la solemnidad de Pentecostés, 23 de mayo de 2021)
