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13-abr.-2024, sábado de la 2.ª semana de Pascua

“No tengas miedo, estoy aquí con contigo”

Muy bendecido y agradecido día el que podemos disfrutar hoy en la presencia del Señor. Te damos gracias por la vida, nuestras familias y nuestras actividades. Aunque parezca, Señor, que caemos muchas veces en incertidumbres y pesimismos, como les pasó a los discípulos, que parecen haberte perdido cuando te marchaste al monte solo. Pareciera que ellos mismos anduvieran perdidos: de noche, en medio del lago, con el viento en contra. Sin embargo, también ahí estás, Señor, misteriosamente presente, de manera para ellos incomprensible ¡caminas sobre las aguas! Asustándolos. ¡Cuántas situaciones hay en la vida, que no comprendemos, que nos desconciertan y asustan! Pero debemos saber que también en ellas estás presente acercándote a nosotros, aunque nos cueste reconocerte, llamándonos, exhortándonos a no temer, a confiar, esto es a creer en ti. Cuando, dejando a un lado el temor y confiando en tu Palabra, en las situaciones más oscuras, difíciles, peligrosas, o, simplemente nuevas y desconocidas, te acogemos así, suele suceder que tocamos tierra inesperadamente, encontramos soluciones allí donde creíamos estar en un callejón sin salida. Muchas veces, Vivimos situaciones nuevas e inesperadas con oscuridades, incertezas, vientos contrarios.

A veces sentimos la tentación del miedo, el desaliento, el derrotismo. Pero tú sigues diciéndonos que no temamos, que afrontemos las situaciones con la certeza de que Tú estás cerca y nos guías con seguridad en nuestro caminar. Cuando seamos sacudidos por las agitadas olas de la vida, calma nuestros temores, y dinos: “No tengas miedo, estoy aquí con contigo”.

Danos la gracia de ser conscientes de tu presencia en todos los momentos de nuestras vidas: en la alegría y la tristeza, en la salud y la enfermedad, en la pobreza o la riqueza. Llénanos de fe y esperanza y que siempre estemos confiando en ti. Amén.

Con mucha fe y esperanza un muy feliz fin de semana, ojalá compartido en familia.

Oración de preparación

Querido Jesús, al iniciar esta nueva mañana, quiero que llenes de paz a mi corazón, para no sucumbir al miedo a nuevas circunstancias difíciles que en ocasiones escapan de mi comprensión. Cuando en aquella oportunidad caminaste sobre las aguas y los discípulos te vieron, se llenaron de temor, pero luego fueron testigos de tu poder. Tú me enseñas que dominas toda tribulación, me regalas la certeza de que, en Ti, puedo esperar tranquilo aún en las más terribles ventiscas de mi vida. Quien cree en Ti jamás quedará defraudado. Amén. (Qriswell Quero, Pildorasdefe.net)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.