El amanecer de este día nos permite vislumbrar un horizonte esperanzador para poder darte gracias y hacerlo sirviendo y amando a nuestros hermanos. Señor, Dios nuestro, cada día nos encontramos con hermanos que sufren, que han sido probados duramente en la vida, que han tenido que enfrentarse al mal y al sufrimiento. ¿Qué les diremos? Danos palabras esperanzadoras y llenas de fe para anunciarles tu Buena Nueva.
Que como Tú intentemos comprender el dolor de nuestros hermanos necesitados, sentir con ellos y ser amigos dignos de confianza, quizás estando junto a ellos en silencio, motivados siempre por Ti, que tomaste nuestros dolores y tomas parte en nuestras angustias. Danos ahora el Espíritu de fortaleza para mantenernos firmes en nuestras pruebas, para crecer a través de ellas y para mantenernos al lado de los que viven sumergidos en sufrimiento, en soledad y tristeza. Que esta sea nuestra manera de compartir en nuestra cotidianidad, tu sacrificio.
Ayúdanos para que nuestro día sea bendecido en tu bondad y que, si nos llega la fiebre del desánimo, la pereza, la angustia y la soledad, sepamos que Tú estás a nuestro lado y Tú nos quitarás cualquier malestar que nos impida la felicidad. Gracias, Señor. Amén.
Hoy retomemos las palabras de Samuel: «aquí estoy porque me has llamado».
Feliz agradecido y disponible miércoles. Abundantes bendiciones.
PALABRAS DE LOS PAPAS
Desde el principio, por tanto, Jesús muestra su predilección por las personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu: es una predilección de Jesús acercarse a las personas que sufren tanto en el cuerpo como en el espíritu. Es la predilección del Padre, que Él encarna y manifiesta con obras y palabras. Sus discípulos han sido testigos oculares, han visto esto y después lo han testimoniado. Pero Jesús no los ha querido solo espectadores de su misión: les ha involucrado, les ha enviado, les ha dado también a ellos el poder de sanar a los enfermos y de expulsar a los demonios (cf. Mt 10,1; Mc 6,7). Y esto ha proseguido sin interrupción en la vida de la Iglesia, hasta hoy. Y esto es importante. Cuidar de los enfermos de todo tipo no es para la Iglesia una “actividad opcional”, ¡no! No es algo accesorio, no. Cuidar de los enfermos de todo tipo forma parte integrante de la misión de la Iglesia, como lo era de la de Jesús. Y esta misión es llevar la ternura de Dios a la humanidad sufriente. (Francisco - Ángelus, 7 de febrero de 2021)
ORACIÓN
Jesús, sanador y amigo, te damos gracias por tu poder que transforma vidas. Como curaste a la suegra de Pedro, te pedimos que toques nuestras dolencias físicas, emocionales y espirituales, para que podamos levantarnos y servirte con alegría.
Señor, en medio de las multitudes que nos rodean con sus necesidades, ayúdanos a no agotarnos en la acción, sino a buscar momentos de oración contigo. Que, como Tú, nos retiremos al desierto para escuchar la voz del Padre y recibir dirección.
Danos la gracia de priorizar tu misión en nuestras vidas, para que digamos con convicción: «para eso he venido». Que nuestra oración nos impulse a llevar tu palabra y tu sanación a todos los lugares. Amén.
Reflexión del Evangelio por Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi
Cristo se levantaba de madrugada a orar para tener las fuerzas necesarias para enfrentar el día. ¿Qué hacemos nosotros? Ejercicio, despachar niños, cocinar, encender la televisión, escuchar noticias, prepararnos para ir al trabajo. Todo lo anterior está muy bien y es necesario, pero la oración le daría el toque final para empezar el día, como dicen por ahí, con el pie derecho.
Así como Cristo empezaba el día elevando el corazón al Padre, así nosotros también debemos empezar nuestro día, vaciando el corazón en su corazón, para que Cristo lo llene de todo lo que necesito para enfrentar mi día.
Hoy tomarme un tiempo para hablar de corazón a corazón con el amigo que sé me está esperando.
Pregunta:
¿Qué áreas de mi vida necesitan que Jesús entre y me tome de la mano?
