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17-dic.-2024, martes de la 3.ª semana de Adviento

María, corazón que anida la esperanza

Danos la gracia de reconocernos como imagen tuya: nosotros, que hemos nacido y enseñados por ti para ser generosos y bondadosos, disponibles y comprometidos

Al iniciar un nuevo día, segundo de nuestra novena de Navidad, nuestro corazón palpita y se dispone para recibirte en humildad y sencillez; ayúdanos para vivir este día en alegría y esperanza, compartiendo y sirviendo; danos la ocasión de ser generosos en regalos espirituales, reconciliándonos y viviendo en armonía.  Señor, Tú viniste al mundo y te hiciste hombre como uno de nosotros y estás en medio de nosotros, sencillo, accesible. Danos la gracia de reconocernos como imagen tuya: nosotros, que hemos nacido y enseñados por ti para ser generosos y bondadosos, disponibles y comprometidos. Líbranos de nuestro egoísmo, de nuestra cobardía y de nuestras actitudes de conformismo, para que lleguemos a ser tal como tú quieres que seamos, semejantes a Ti. En este camino de la Novena abre los ojos de nuestros corazones para que podamos ver a nuestros hermanos en soledad, danos manos generosas que sirven en verdad y pies ligeros para ir al encuentro de los demás. Nuestros brazos abracen y sirvan para estrechar a aquellos con los que nos hemos de reconciliar.

Bendícenos abundantemente y que Nuestra Madre, peregrina de la esperanza, sea nuestra protección y auxilio hoy y siempre. Amén.

Con alegría, optimismo y felicidad, emprendamos nuestras labores. Un muy feliz y alegre martes de novena. 

 

“Te veneramos Virgen María, a ti que dijiste «sí» a las palabras del ángel; te exaltamos por anidar en tu corazón y en tu vientre al Salvador del mundo. Llévanos, madre del redentor y madre nuestra, a acoger en nuestros corazones al Mesías prometido, para reavivar la esperanza en su venida y mirar el futuro con confianza y empeño”.

 

Pensamientos para el Evangelio de hoy (evangeli.net)

* «De nada sirve reconocer a nuestro Señor como hijo de la bienaventurada Virgen María y como hombre verdadero y perfecto, si no se le cree descendiente de aquella estirpe que en el Evangelio se le atribuye» (san León Magno).

* «José es el padre legal de Jesús. Por él pertenece “legalmente” a la estirpe de David. Y, sin embargo, proviene de otra parte, de “allá arriba”: sólo Dios es su “Padre” en sentido propio» (Benedicto XVI).

* «José fue llamado por Dios para ‘tomar consigo a María su esposa’ encinta ‘del que fue engendrado en ella por el Espíritu Santo’ (Mt 1,20) para que Jesús ‘llamado Cristo’ nazca de la esposa de José en la descendencia mesiánica de David (Mt 1,16)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 437)

 

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.