En este nuevo día que nace y que da inicio a una nueva semana, te pedimos que nos sigas bendiciendo en cada una de nuestras actividades y hagas fructíferas las obras de nuestras manos. Que nuestras jornadas sean exitosas, nuestras palabras sean edificadoras y nuestras actitudes fraternales. No permitas que te fallemos a Ti y a nuestros hermanos, cuando se presenten obstáculos muchas veces frustrantes y que nos hacen perder los ánimos. Ayúdanos a superarlos ya que confiamos en Ti. Que nuestros corazones se hagan tan grandes como el tuyo, para que nosotros también aprendamos a perdonarnos unos a otros, y a no juzgar y condenar. Que acojamos a los hermanos tal como son y seguir ofreciendo nuestra amistad. No permitas que juzguemos, danos la gracia del perdón y la reconciliación. Con alegría y optimismo iniciaremos nuestra jornada y nuestra semana, colocados en tus manos y bajo la protección de la Virgencita. Amén.
Una muy feliz, esperanzadora y fructífera semana llena de bendiciones.
Meditación del Papa
Queridos hermanos y hermanas, somos todos nosotros. Cada uno contribuye a su vida y a su clima moral, para el bien o para el mal. Por el corazón de cada uno de nosotros pasa la frontera entre el bien y el mal, y nadie debe sentirse con derecho de juzgar a los demás; más bien, cada uno debe sentir el deber de mejorarse a sí mismo. Los medios de comunicación tienden a hacernos sentir siempre "espectadores", como si el mal concerniera solamente a los demás, y ciertas cosas nunca pudieran sucedernos a nosotros. En cambio, somos todos "actores" y, tanto en el mal como en el bien, nuestro comportamiento influye en los demás. (Benedicto XVI, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, martes 8 de diciembre de 2009)