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3-abr.-2025, jueves de la 4.ª semana de Cuaresma

Dios siente desilusión del pueblo escogido: “es un pueblo de dura cerviz”; y caemos en cuenta de que nos hacemos ídolos de barro, ilusiones que no son el verdadero Dios.

Nos has regalado una noche de descanso, de sueño placentero, y ahora al abrir nuestros ojos contemplamos un radiante amanecer por el cual tenemos que darte gracias, porque hemos podido levantarnos de nuestras camas y ahora con mucho optimismo iniciaremos otro día de aventuras de servicio y de solidaridad. Gracias anticipadas, Señor, porque vamos a cumplir tu santa voluntad de amarnos como hermanos y servirnos en generosidad escuchando tu palabra y meditándola. 

Vamos cayendo en cuenta de que hay momentos difíciles en los que Dios siente desilusión del pueblo escogido: “es un pueblo de dura cerviz”; y caemos en cuenta de que nos hacemos ídolos de barro, ilusiones que no son el verdadero Dios. Ayúdanos a confiar y esperar en el verdadero y único Dios, creador, bondadoso y misericordioso. Creemos en Ti, esperamos en Ti y a Ti te glorificamos. Amén. 

Un muy feliz y vocacional jueves de fe y confianza en Ti. 

Palabras del Santo Padre

El Padre siempre ha estado presente en la vida de Jesús y Jesús hablaba de esto. Jesús rezaba al Padre. Y muchas veces, hablaba del Padre que cuida de nosotros, como cuida de los pájaros, de los lirios del campo... Y cuando los discípulos le pidieron que les enseñara a orar, Jesús enseñó a orar al Padre: «Padre nuestro» (Mt 6,9). Siempre va [se dirige] al Padre. Esta confianza en el Padre, confianza en el Padre que es capaz de hacer todo. Este valor para rezar, porque rezar requiere valentía. Orar es ir con Jesús al Padre que te dará todo.  Así sigue adelante la Iglesia, con la oración, la valentía de la oración, porque la Iglesia sabe que sin esta subida al Padre no puede sobrevivir. (Homilía Santa Marta, 10 de mayo de 2020)

«Creer no es añadir una opinión a otras. Y la convicción, la fe en que Dios existe, no es una información como otras. No nos importa si muchas informaciones son verdaderas o falsas, pues no cambian nuestra vida. Pero, si Dios no existe, la vida es vacía, el futuro es vacío. En cambio, si Dios existe, todo cambia, la vida es luz, nuestro futuro es luz y tenemos una orientación para saber cómo vivir.

Por eso, creer constituye la orientación fundamental de nuestra vida. Creer, decir: "Sí, creo que tú eres Dios, creo que en el Hijo encarnado estás presente entre nosotros", orienta mi vida, me impulsa a adherirme a Dios, a unirme a Dios y a encontrar así el lugar donde vivir, y el modo como debo vivir. Y creer no es sólo una forma de pensamiento, una idea; como he dicho, es una acción, una forma de vivir. Creer quiere decir seguir la senda señalada por la palabra de Dios» (Homilía Benedicto XVI 15 de agosto de 2006).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.