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19-mar.-2025, miércoles de la 2.ª semana de Cuaresma

José nos enseña a ser justos, es decir, a estar abiertos y a la escucha, trabajar con fidelidad y diligencia, saber soñar, pero también tomar decisiones y asumir riesgos.

Hoy te damos gracias, Señor, por el don de la vida, el don de la fe y la esperanza, de la humildad y la sencillez en una persona tan especial como san José, a quien el Padre celestial encomendó la gran misión de protegerte. Concédenos seguir su ejemplo, ya que él es el modelo del varón justo: el que sabe discernir la presencia de Dios, el que está dispuesto a retirarse con respeto, a escuchar la voz de Dios que habla en sueños y a actuar con diligencia, tomando decisiones, asumiendo riesgos, colaborando calladamente y en espíritu de obediencia con los planes del Padre celestial.

Si en algo hemos de parecernos a José, permite que seamos anónimos y silenciosos como él, que vivamos y trabajemos para ser luz que ilumina a otros para que en nuestro diario vivir sucedan acontecimientos positivos y salvíficos, para que Tú sigas reinando en nuestras vidas. José nos enseña a ser justos, es decir, a estar abiertos y a la escucha, trabajar con fidelidad y diligencia, saber soñar, pero también tomar decisiones y asumir riesgos. Danos la gracia de caminar por senderos de fe, esperanza y caridad, y no permitas que nos apartemos de tu amor. Que este día esté lleno de tu bondad y tu misericordia para que seamos fraternos y solidarios con nuestros hermanos. Amén.

Para nuestros hermanos, cuñados, primos, tíos, amigos, especialmente a los Josés un, muy feliz día. 

Bendecido y alegre miércoles. 

 

Meditación del Papa Francisco

A José le fue revelada la voluntad de Dios durante el descanso. En este momento de descanso en el Señor, cuando nos detenemos de nuestras muchas obligaciones y actividades diarias, Dios también nos habla. Él nos habla en la lectura que acabamos de escuchar, en nuestra oración y testimonio, y en el silencio de nuestro corazón. […]

Descansar en el Señor. El descanso es necesario para la salud de nuestras mentes y cuerpos, aunque a menudo es muy difícil de lograr debido a las numerosas obligaciones que recaen sobre nosotros. Pero el descanso es también esencial para nuestra salud espiritual, para que podamos escuchar la voz de Dios y entender lo que él nos pide. José fue elegido por Dios para ser el padre putativo de Jesús y el esposo de María. Como cristianos, también ustedes están llamados, al igual que José, a construir un hogar para Jesús. Le preparan un hogar en sus corazones, sus familias, sus parroquias y comunidades.

Para oír y aceptar la llamada de Dios, y preparar una casa para Jesús, deben ser capaces de descansar en el Señor. Deben dedicar tiempo cada día para descansar en Dios, a la oración. Rezar es descansar en Dios. Es posible que me digan: Santo Padre, yo quiero orar, pero tengo mucho trabajo. Sí. Tengo que cuidar de mis hijos; además están las tareas del hogar; estoy muy cansado incluso para dormir bien. Y seguramente es así, pero si no oramos, no conoceremos la cosa más importante de todas: la voluntad de Dios sobre nosotros. Y a pesar de toda nuestra actividad y ajetreo, sin la oración, lograremos muy poco.

Descansar en la oración es especialmente importante para las familias. Donde primero aprendemos a orar es en la familia. Y no lo olvidéis, cuando la familia reza unida, permanece unida. Esto es importante. Allí conseguimos conocer a Dios, crecer como hombres y mujeres de fe, vernos como miembros de la gran familia de Dios, la Iglesia» (Discurso de S.S. Francisco a las familias, 16 de enero de 2015).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.