Iniciamos la cotidianidad del camino que recorreremos durante este esperanzador 2025 y lo hacemos con el optimismo y la fe puesta en ti, Señor, esperando que tu bendigas las obras de nuestras manos y que todo lo que vayamos a realizar lo hagamos en tu santo nombre. Tenemos la certeza que será un buen año ya que lo queremos hacer con sentimientos de generosidad, disponibilidad y buen servicio. Permite que cumplamos la misión que tiene como fundamento la vocación a la que nos has llamado y que garantiza su realización porque es cumplimiento de la voluntad divina.
Dice san Pablo: «Quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús». Ayúdanos a mostrarnos disponibles a tus llamados a la santidad y seamos tu voz en medio de nuestros hermanos. Que te hagamos presente y te anunciemos con el testimonio de nuestra vida y de nuestra palabra. Como san Juan Bautista, que seamos mensajeros de tu bondad y misericordia y que allanemos tus caminos para que no vayan a ser obstáculos en todo lo que nos propones realizar.
CON ALEGRÍA Y MUCHAS ESPERANZAS, VAYAMOS Y AFRONTEMOS NUESTRO DIARIO VIVIR. Feliz jueves y vayamos a servir, amar y a ser felices en la esperanza que no defrauda.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
Recibir el bautismo era un signo externo y visible de la conversión de quienes escuchaban su predicación y decidían hacer penitencia. (…) La conversión implica el dolor de los pecados cometidos, el deseo de liberarse de ellos, el propósito de excluirlos para siempre de la propia vida. Para excluir el pecado, hay que rechazar también todo lo que está relacionado con él, las cosas que están ligadas al pecado y, esto es, hay que rechazar la mentalidad mundana, el apego excesivo a las comodidades, el apego excesivo al placer, al bienestar, a las riquezas. El ejemplo de este desapego nos lo ofrece una vez más el Evangelio de hoy en la figura de Juan el Bautista: un hombre austero, que renuncia a lo superfluo y busca lo esencial. El abandono de las comodidades y la mentalidad mundana no es un fin en sí mismo, (…) sino que tiene como objetivo lograr algo más grande, es decir, el reino de Dios, la comunión con Dios, la amistad con Dios. (Ángelus, 6 de diciembre de 2020)
