Vamos abriendo los ojos y contemplando el nacer de un nuevo día para darte gracias, porque hemos despertado y caemos en cuenta que todos son gracias y dones que tú gratuitamente nos regalas: salud, bienestar, nuestra familia, la fuerza con que nos hemos levantado para iniciar esta jornada. Hoy miraremos con optimismo que tú colocas en nosotros una nueva misión y nos regalas esta parábola de este hombre noble que marcha a conseguirse el título de rey y encomienda los bienes a algunos de sus trabajadores; hoy tu palabra nos presenta a estos hombres a los que entrega talentos para que se trabajen; al volver estos trabajadores presentan el fruto de su gestión, pero un temeroso no hizo la tarea, la tuvo guardada. Ahora, en nuestra reflexión, pensamos los dones que nos das y que deben ser para compartirlos, hacer que den verdaderos frutos; pero, en muchas ocasiones, tenemos miedo o pereza y no hacemos lo que nos mandas. No permitas, Señor, que caigamos en el pesimismo o el temor y no podamos obrar según tu voluntad; permítenos tener la fortaleza y la valentía para que los dones que nos has encomendado se multipliquen y sean de provecho para nuestros hermanos. Sean nuestros proyectos y trabajos de este día, bendecidos en tu bondad y misericordia. Amén.
Con mucho ánimo y deseo de hacer bien nuestras labores, las multipliquemos y sean bendecidas en tu bondad y misericordia. Feliz y bendecido miércoles.
