Pasar al contenido principal

21-mar.-2025, viernes de la 2.ª semana de Cuaresma

El Hijo, el último enviado, que fue precisamente descartado por eso, juzgado, no escuchado y asesinado, se convirtió en piedra angular

El sendero de un nuevo día enmarca hoy nuestro caminar a otro día de labores, pero bendecidos en tu Santo Nombre. 

Haz prósperas las obras que realizaremos, pero ante todo con generosidad y confianza. Que aceptemos plenamente las realidades fundamentales de la vida: que no hay nacimiento sin dolor, ni crecimiento sin esfuerzo, ni edad madura sin lucha, ni sabiduría sin experiencia y dura práctica. Que pensemos por encima de nosotros mismos para que entendamos y aceptemos la sabiduría de la cruz y lo hagamos no con egoísmo, sino sabiendo que Tú nos das de acuerdo a nuestras capacidades. 

Permite que cultivemos la viña de la esperanza y la hagamos producir abundantes frutos de amor, servicio, entrega y generosidad, para que cuando nos exijas los frutos que te corresponden, te los entreguemos en abundancia y en felicidad. Y si vemos que otros entregan más nos alegremos por ellos. Que este último día laboral sea pleno de bendiciones, de armonía y solidaridad para nuestros hermanos especialmente los que viven en soledad y tristeza. Nuestros buenos deseos sean compartir los frutos que gracias a tu bondad producen la viña que nos diste. Amén. 

Viernes anhelado y feliz para todos. 

Meditación del Papa Francisco

La historia de amor entre Dios y su pueblo parece ser una historia de fracasos, como sucede en la parábola de los labradores asesinos, que aparece como el fracaso del sueño de Dios.

Hay un hombre que construye una viña y están los labradores que matan a todos los que envía el señor. Pero es precisamente de esos muertos que todo toma vida. Los profetas, los hombres de Dios que han hablado al pueblo, que no fueron escuchados, que fueron descartados, serán su gloria. El Hijo, el último enviado, que fue precisamente descartado por eso, juzgado, no escuchado y asesinado, se convirtió en piedra angular.

Si cada uno de nosotros hace un examen de conciencia, verá cuántas veces ha expulsado a los profetas. Cuántas veces ha dicho a Jesús ‘vete’, cuántas veces ha querido salvarse a sí mismo, cuántas veces hemos pensado que nosotros éramos los justos. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 1 de junio de 2015, en Santa Marta).

 

 Reflexión

* El texto del evangelio de hoy forma parte de un conjunto más amplio que engloba Mateo 21,23-46. Los jefes de los sacerdotes y de los ancianos habían preguntado a Jesús con qué autoridad hacía las cosas (Mt 21,23). Ellos se consideraban los dueños de todo y pensaban que nadie podía decir nada sin su permiso. La respuesta de Jesús consta de tres partes: 1) El mismo plantea una pregunta y quiere saber de ellos si Juan Bautista era del cielo o de la tierra (Mt 21,24-27). 2) Cuenta la parábola de dos hijos (Mt 21,28-32). 3) Cuenta la parábola de la viña (Mt 21,33-46) que es el evangelio de hoy.

ORACIÓN 

¿Qué más puedo esperar de Ti, Padre?

Toda mi vida, desde antes de nacer,

está diseñada y realizada en el Amor.

Tú, Padre, no puedes dejar de amarnos.

Y, aunque nosotros seamos tus viñadores ingratos,

Tú siempre nos envías profetas, sacerdotes, hermanos

y ¡hasta tu propio Hijo!, para regresar a tu inmenso Amor.

¡Gracias, Padre! ¡Gracias, Jesús!

CONTEMPLACIÓN 

* Esa viña también podemos ser tú y yo: tantos dones que hemos recibido de parte de Dios con tanto amor y delicadeza, y que, tal vez, no hemos respondido siempre a esos cuidados del Viñador. Quizá no le hayamos dado frutos buenos, sino sólo uvas amargas. ¿Qué frutos has dado a Dios hasta el día de hoy en tu vida? ¿Eres uno de esos viñadores homicidas que rechazan a Cristo con su rebeldía, incredulidad o indiferencia?

* Plantéate si, muchas veces, acudes a Jesús sólo cuando tienes una necesidad urgente o un problema que requiere una pronta solución o experimentas miedo; cuando te sientes solo, inseguro, sin perspectivas de futuro; cuando los amigos te han fallado; cuando has perdido la salud; cuando has cometido un error…

* Contempla como Jesús te invita cada día, a acogerlo en tu corazón y en tu vida con entusiasmo y alegría, como el gran regalo de Dios que te ama. A abrir tu entendimiento a sus palabras de vida y esperanza. A recibir los dones que tiene para darte con la mejor disposición posible. A llenarte de su amor y su bondad…

PROPÓSITO 

Daré gracias a Dios, por todos los beneficios que me ha concedido. 

«Eres su viña preferida, la que el plantó, cuida y asiste cada día con su gracia».

Tu Palabra me debe llevar a dar gracias a tantos «jornaleros» que el Señor ha puesto en «su viña». Una llamada, un mensaje… agradeceré la bondad de Dios en estos «jornaleros»

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.