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22-jul.-miécoles de la 16.ª semana del T. O.

Tu bondad y misericordia nos permiten darte gracias en este día y celebrar el don de la vida como lo hizo María Magdalena.

Tu bondad y misericordia nos permiten darte gracias en este día y celebrar el don de la vida como lo hizo María Magdalena. Salimos de la noche y estrenamos la aurora de un nuevo día.  «¿Qué has visto de camino, María, en la mañana? A mi Señor resucitado». Qué alegria para ella poder decir esas palabras. Que alegría para nosotros iniciar esta mañana y ser testigos del amor del Resucitado. Alegre mañana para expresar sentimientos. 

Señor, María Magdalena te buscó con el  afán de una persona que te amaba profundamente y que temía haberte perdido. Cuando ella te reconoció, la hiciste testigo de la resurrección.Ayúdanos a descubrir Tu presencia en la gente que nos rodea y que ellos, a su vez, reconozcan que tu vives en nosotros. Haz que, como María Magdalena, sepamos dar testimonio entusiasta de que Resucitaste y vives hoy en nosotros y con nosotros. 
Queremos que nuestras vidas reflejen el amor que tu nos tienes y que nos fortalece cada vez mas en tu testimonio. Ayudanos a decir como Magdalena: «He visto al Señor y ha dicho esto». Danos la gracia y la alegría para que en fe y esperanza, sigamos siendo testigos de tu Resurrección. Gracias Señor, por este día, que sea de provecho en servicio y amor y que al caer de la tarde, logremos recoger la cosecha de ilusiones y de bendiciones. Amén. 

Feliz testimonial y santificado miércoles.

Palabra del Papa

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que fue ayer, y nos empuja a avanzar hacia el futuro. Jesús no está en la tumba, él es el Resucitado, el Viviente, el que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace andar atrayéndolo hacia Él. «Ayer» es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y la justicia; «hoy» es la resurrección perenne a la que nos impulsa el Espíritu Santo, que nos da plena libertad.» (S.S. Francisco, catequesis del 23 de abril de 2014).

ORACIÓN 

Señor, te confieso que este relato de Juan siempre me emociona. La Magdalena es una mujer desfasada ya que no da el paso al Cristo de la Resurrección y se conforma con el cadáver de Jesús. Pero lo que siente por Jesús es locura. Y este amor loco, desinteresado, sin el menor atisbo de egoísmo es el que siempre me ha cautivado. Haz que yo viva siempre de este amor. Amén

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-22-de-julio-de-2026 

Este relato lo ha escrito el evangelista Juan teniendo la vista puesta en uno de los libros más bonitos del A.T. “El Cantar de los Cantares”, es decir, el más bello canto de amor. Los protagonistas son dos esposos perdidamente enamorados. Abundan los pronombres personales: “Yo” “Tú”. Las escenas se desarrollan en un huerto donde se aspira el perfume de las flores y el rico sabor de las frutas maduras. Hay gratas presencias y amargas ausencias. También se hacen presentes las admiraciones, los anhelos, los suspiros y los abrazos. Todo esto se hace presente en esta aparición de la Magdalena con el Resucitado. Y todo el relato se concentra en dos admiraciones: ¡MARIA! “RABBONI”. Jesús Resucitado es el “nuevo esposo” de la nueva esposa, la Iglesia. Las relaciones deben ser nupciales, llenas de admiración y de amor apasionado. Una cosa queda prohibida: pretender retener el tiempo y volver a la situación anterior. La esposa-Iglesia está aquí en la tierra y el esposo Jesús que vive en el cielo, tira de ella y la atrae hacia arriba. Pero, en cualquier situación, lo que importa es el amor, no un amor cualquiera, sino un amor loco y apasionado. Nos hemos acostumbrado a pensar que la resurrección es sólo una cosa que nos espera al otro lado de la muerte. Y nadie piensa que la resurrección es también, entrar «más» en la vida.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.