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22-mar.-2024, viernes 5.º de Cuaresma

Cuaresma2024día38

Nuestro amanecer es obra de Dios; nuestra vida, regalo de su amor; nuestro agradecimiento, inspiración de su bondad

Nuestro amanecer es obra de Dios; nuestra vida, regalo de su amor; nuestro agradecimiento, inspiración de su bondad. Gracias, Señor, por todos los dones que nos concedes. Ojalá podamos retribuírtelos con sinceridad y generosidad de corazón en nuestros hermanos. Que nuestra fe en ti sea firme e inquebrantable. Sabemos muy bien lo mucho que has hecho por nosotros, cómo aguantaste la contradicción, cómo sufriste y moriste por nosotros. Como el Hijo amado de Dios hecho hombre, nos has hecho hijos e hijas del Padre. Ahora, permite que no caigamos en inconformismos ni en momentos de negativismos que nos alejan de tu amor y no nos dejan comprender lo que tú esperas de nosotros. Estamos terminando una semana más y nos acercamos a vivir tus misterios de amor, entrega y redención. Ayúdanos a disponer nuestros corazones para vivir plenamente este encuentro de amor y haz que nuestros sentimientos sean para disponernos a morir al hombre viejo y renacer al hombre nuevo, al hombre que cree en ti, espera en ti y confía en ti.

Un muy feliz viernes en disposición y recordemos nuestro ayuno y abstinencia. CARGUEMOS NUESTRA CRUZ DEL AMOR Y DEL SERVICIO Y CONFIEMOS EN SU PALABRA

PALABRAS DEL SANTO PADRE

La reconciliación es, por lo tanto, la re-creación del mundo; y la misión más profunda de Jesús es la redención de todos nosotros, pecadores. Y «Jesús no hace esto con palabras, no lo hace con gestos... ¡No! Lo hace con su carne». Lo hace con su carne. Es propio Él, que se transforma en uno de nosotros, hombre, para sanarnos desde dentro. (…) Este es el milagro más grande a través el cual Jesús nos ha hecho hijos de Dios y nos ha dado la libertad de los hijos. Es por esto por lo que podemos decir: “Padre” y lo podemos decir en libertad. «Este es el gran milagro de Jesús. A nosotros, esclavos del pecado, nos hizo libres», nos curó. «Nos hará bien pensar en esto. Jesús nos abrió las puertas de casa, nosotros ahora estamos en casa. (..) Esa es la raíz de nuestra valentía: soy libre, soy hijo, el Padre me ama y yo amo al Padre. Pidamos al Señor la gracia de comprender bien esta obra suya». Lo que Dios ha hecho en Él: Dios ha reconciliado consigo al mundo en Cristo, confiándonos la palabra de la reconciliación y la gracia de seguir adelante con fuerza, con la libertad de los hijos, esta palabra de reconciliación. ¡Somos salvos en Jesucristo! (Santa Marta, 4 de julio de 2013)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.