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26-mar.-2025, miércoles de la 3.ª semana de Cuaresma

La lógica del amor que no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salvífico de Dios, Nuestro Salvador

Decir “Buenos días” es decir: “te deseo que hoy sea un día de felicidad, que Dios esté contigo, que todo vaya bien para ti”; es decirle a Dios: “gracias por la vida, gracias por el amor, la salud y todo lo que nos concederás en este día”. 

Que hoy seamos mejores hermanos para nuestros hermanos y cumplamos verdaderamente la ley que Tú nos has regalado. Ayúdanos para que, dispuesto el corazón, amemos tu ley de amor, que es la única eterna, misericordiosa y bondadosa. Hoy sea un día de esperanza, de armonía y de mucha fraternidad y solidaridad. Contamos contigo y con nuestra Madre Santísima que tenemos la seguridad, nos auxiliará y nos protegerá con su Manto Sagrado. 

Con este mismo amor te pedimos que seamos verdaderos discípulos tuyos. Que el gran mandamiento, guíe nuestras vidas y lo recordemos constantemente: «Amen a Dios, y a su prójimo como a ustedes mismos». Contamos con tu fuerza, Señor. A Ti te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Un muy positivo miércoles. Amén.

Meditación del papa Francisco

Integración: Jesús revoluciona y sacude fuertemente aquella mentalidad cerrada por el miedo y recluida en los prejuicios. Él, sin embargo, no deroga la Ley de Moisés, sino que la lleva a plenitud, declarando, por ejemplo, la ineficacia contraproducente de la ley del talión; declarando que Dios no se complace en la observancia del Sábado que desprecia al hombre y lo condena; o cuando ante la mujer pecadora, no la condena, sino que la salva de la intransigencia de aquellos que estaban ya preparados para lapidarla sin piedad, pretendiendo aplicar la Ley de Moisés.

Jesús revoluciona también las conciencias en el Discurso de la montaña abriendo nuevos horizontes para la humanidad y revelando plenamente la lógica de Dios. La lógica del amor que no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salvífico de Dios, Nuestro Salvador, «que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad». «Misericordia quiero y no sacrificio» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.