Gracias te damos señor al inicio de esta semana, porque estaremos culminando un mes e ilusionadamente iniciaremos otro. Gracias por lo que nos regalarás, por los momentos que viviremos, las obras y buenos deseos que, gracias a tu bondad, misericordia y principalmente porque tú nos guiaras y protegerás. Y ahora, Señor, anhelamos en nuestro corazón, nuestra semana sea llena de ilusiones para iniciarla. Un nuevo caminar, colocados en tus manos. Haz, Señor, que la semilla que sembramos hoy sea como la semilla del grano de mostaza, que siendo la más pequeña va creciendo y como tú mismo nos dices, se hace una hortaliza. por todas las obras que realizaremos Señor, grandes o pequeñas que sean bendecidas y fructíferas en tu nombre. Controla nuestra impaciencia y danos el temperamento del buen sembrador que confía en Ti. Nosotros solamente podemos plantar la pequeña semilla, pero eres tú quien la hace crecer hasta llegar a ser un árbol que puede dar frutos de fe, esperanza y caridad. Que, así como la levadura fermenta la masa, nuestras palabras y acciones sean eficaces como fermento para nuestros hermanos y logremos contagiarnos de alegría y felicidad. Bendícenos, guárdanos y protégenos porque a Ti te alabamos, te bendecimos y te glorificamos Señor. Amén
Un muy feliz y fermentador lunes de ilusiones y anhelos para realizar.
Palabra del Papa
La parábola utiliza la imagen del grano de mostaza. Si bien es el más pequeño de todas las semillas está lleno de vida y crece hasta volverse ‘más grande que todas las plantas de huerto’. Así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante. Para entrar a ser parte es necesario ser pobres en el corazón; no confiarse en las propias capacidades sino en la potencia del amor de Dios; no actuar para ser importantes a los ojos de mundo, sino preciosos a los ojos de Dios, que tiene predilección por simples y los humildes. Cuando vivimos así, a través de nosotros irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que hace fermentar a toda la masa del mundo y de la historia (Homilía de S.S. Francisco, 14 de junio de 2015).
