Primer lunes de agosto, en el que iniciamos nuestra semana contemplando un nuevo amanecer lleno de esperanza y anhelos de hacer las cosas según la voluntad del Padre celestial y de la tuya. Gracias, Señor, por darnos este ánimo y buenos deseos de hacer nuestras obras para esta semana. De una manera muy especial, te pedimos que bendigas nuestras obras, el bien que haremos a los demás y las palabras de consuelo y de esperanza que tú colocarás en nuestro corazón y en nuestros labios.
Hoy nos regalas una verdadera lección de débil confianza y fe en ti. A veces nos llegan noches oscuras y tormentosas, pero siempre tenemos en tus palabras una gran seguridad: «¡ánimo soy yo no tengan miedo!». Nuestras inseguridades se inician para nosotros por la debilidad espiritual. Sentimos que nos estamos hundiendo por miedo o por preocupaciones y ahí es el momento para decirte: «Señor, sálvame». Muchas, veces al igual que Pedro, nos llega el momento de la duda y la desesperación, porque no tenemos una confianza tan fuerte en ti. Ayúdanos, Señor, a recuperar y aumentar nuestra fe y confianza, sabiendo que tú caminas a nuestro lado. Te alabamos te bendecimos y te glorificamos.
Un muy feliz esperanzador y confiado inicio de semana. bendiciones y abrazos para todos.
Palabras del papa Francisco
Papa Francisco ha repetido la importancia de hacer memoria. Es común que nosotros, hombres de poca fe, nos dejemos inquietar por rachas de la vida, o dar demasiada importancia a cosas que no lo son. Cuando recordamos la obra de Dios en nuestra vida y vemos el todo, se desvanecerán tantos fantasmas que rondan nuestra barca. Hacer memoria es ver las cosas desde una óptica desde la que nos ve Dios, es ver el actuar de su providencia que jamás nos ha dejado, ni nos dejará.
«La corrupción, la soberbia, el exhibicionismo de los dirigentes aumenta el descreimiento colectivo, la sensación de desamparo y retroalimenta el mecanismo del miedo que sostiene este sistema inicuo. Quisiera, para finalizar, pedirles que sigan enfrentando el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que más sufren. Se van a equivocar muchas veces, todos nos equivocamos, pero si perseveramos en este camino, más temprano que tarde, vamos a ver los frutos. E insisto, contra el terror, el mejor antídoto es el amor. El amor todo lo cura». Homilía de S.S. Francisco, 5 de noviembre de 2016).
