Amanecer del martes, para alabarte, bendecirte y darte gracias por nuestro segundo día de la semana. Nuestro corazón se dispone a tu divina voluntad para amar y servir a nuestros hermanos con sentimientos de generosidad y disponibilidad.
Día muy especial en el que conmemoramos a san Juan María Vianey, nacido en Dardilly en 1786, conocido y llamado como el “santo cura de Ars”, un pueblito francés al norte de Lyon en Francia. Un campesino de mente rústica que se aplica muy bien a las palabras de san Pablo: «Dios ha escogido a los más insignificantes para confundir a los grandes». Pese a sus limitaciones fue uno de los más famosos confesores de la historia; durante más de 40 años cada día celebraba, predicaba y catequizaba; confesaba a los pecadores, con ardiente caridad, oración y penitencia sustentado en la eucaristía. Nuestro santo cura de Ars, fue un ejemplo de humildad, de sencillez, de perseverancia y ante todo hombre de paciencia.
En este día les pedimos humildemente una oracioncita por cada uno de los párrocos para que, iluminados por el Espíritu Santo, seamos dóciles a su acción y nos conceda palabras de sabiduría, inteligencia y el don del Consejo para orientar a los que se acercan a nosotros. Danos la gracia de tu amor para saber comprender hoy tu palabra, que nos indica, que no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca. Palabras sabias que nos ayudan a saber entender que tenemos que pensar para hablar y no hablar para después pensar. danos un corazón dócil a tu palabra que no seamos guías ciegos, sino que tengamos miradas esperanzadoras para poder guiar a otros..., bendícenos, guárdanos y protégenos y elevemos oraciones por todos los sacerdotes, especialmente por los párrocos. Abrazos y bendiciones.
Feliz martes vocacional y servicial.
Palabra del Papa
El papa Francisco llamó a los cristianos a permanecer atentos frente a los fariseos de hoy, laicos, sacerdotes u obispos, más preocupados por los preceptos que por las personas. “Estaban, por decirlo de un modo, ‘almidonados’. Eran rígidos. Y Jesús conocía sus almas. Esto nos escandaliza porque ellos se escandalizaban de las cosas que hacía Jesús cuando perdonaba los pecados, cuando curaba en sábado. Se rasgaban los vestidos y decía: ‘¡Oh, qué escándalo! Ese no es de Dios porque hace eso’ Francisco señaló que a esas personas “no les importaba la gente, sólo les importaba la Ley, los preceptos”. Este fragmento del Evangelio sirvió al Papa para advertir a los cristianos de hoy que estén “atentos ante los rígidos. Estad atentos frente a los cristianos, ya sean laicos, sacerdotes u obispos, que se presenten como ‘perfectos’, rígidos. Estad atentos porque el Espíritu de Dios no está en ellos. Les falta el espíritu de libertad. Por último, también invitó a “permanecer atentos con nosotros mismos”. (16-octubre-2018)
